-¡Me vas a tirar! - Y de nuevo miles de risas.
Harry me lleva cargada a su espalda, y cada vez que puede da saltos o se desequilibra para meterme miedo. Creo que lo está consiguiendo, aunque las carcajadas no cesan. Estamos llegando al hotel donde se hospedan los chicos, ya que se le ha ocurrido venir a recogerme antes de la fiesta y estar con ellos un rato en el hotel. Dado que él tenía mi vestido en su coche, tampoco he tenido mucha elección.
-Llegamos. - Anuncia bajándome y entrando al recibidor.
Sonrío casi imperceptiblemente, menos aun para él que le esta coqueteando a la secretaria. Más bien, él le habla y ella lo mira como si se lo fuera a comer. ¡Por dios! Un poco de dignidad. Pongo cara seria y me acerco a la recepción. Es hora de jugar un poquito.
-Usted debería estar haciendo su trabajo, no ligando con clientes, ¿No cree? -Digo con toda la seriedad que puedo, pero ella no aparta su mirada del rulos.
-¿Y quién te crees que eres para decirme lo que debo hacer? -Ahora si levanta la cara, y su misma expresión se transforma de asombro a algo parecido al pánico. - Lo siento señorita, ¿La misma habitación de siempre?
-No, estaré en la habitación del señor Styles.
-Por supuesto. -Agacha la mirada.- Siento mi comportamiento.
Agarro a Harry por el brazo y prácticamente lo arrastro hasta la zona de los ascensores y empiezo a reír sin control. Él me mira sorprendido, aparentemente sin comprender nada de nada. Pulsa el botón para llamar al ascensor y se queda ahí, mirándome.
-¿Por que te tenía miedo? -Pregunta. Hago un movimiento de cabeza, mientras me recompongo del ataque de risa y él gira su mirada en esa dirección, donde se aprecia una pequeña placa donde pone Industrias Ross. S.A - Le has dado un susto de muerte. -Dice serio.
-Lo siento. -Aparto la mirada.
-¿Que dices? ¡Me encantas! -Esta vez es él el que se une a mis risas, alborotándome el pelo y entrando en el ascensor. - Así que tienes una habitación habitual, ¿eh? -Dice insinuante, acercándose peligrosamente, pegándome a la pared.- ¿Se puede saber para qué?
-No.
-Que pena.- Se ríe y me pasa el brazo por los hombros.- Algún día lo averiguaré, tal vez lo descubramos juntos. - Dice alzando las cejas y riendo.
-Sigue soñando, creído.
Llegamos al ático, donde están las mejores habitaciones de todo el hotel. Harry saca la llave de dentro de su cartera y abre la puerta. Lo sigo, en silencio hasta el salón donde se encuentra Liam todo desparramado sobre el sofá, con el móvil en una mano y el mando de la televisión en otro. Me acerco a él por detrás y le tapo los ojos. Da un salto tan grande que casi se cae del sofá, y de nuevo, no puedo evitar prorrumpir en carcajadas mientras el rulos mira la escena divertido.
-Casi me da un ataque al corazón. -Dice frotándose el pecho.
-No seas exagerado. -Nos sonreímos y de un salto caigo al sofá, sentada a su lado.- ¿Y los demás?
-Niall está en la cocina, y Louis y Zayn.. bueno, creo que han salido.
-Tu vestido está encima de la cama, en la puerta de la derecha. -Interrumpió Harry señalando la habitación y sonriendo.- si quieres cambiarte ya, claro..
-¿Puedo darme una ducha primero?
-Si, deberías, porque desprendes un olor.. -Dijo Niall apareciendo.- Sabemos que hace años que no te duchas, pero al menos podrías utilizar un poco de desodorante.
-Oh, cállate duende.
Le saco la lengua y me meto a la habitación que me ha señalado Styles, dejándolos a los tres hablando de no se qué cosas en el sofá del salón.
No me ha sido difícil encontrar el baño de la habitación, la distribución es casi la misma que la del resto de habitaciones que conozco de este hotel. Me meto en el baño, y poco a poco, prenda por prenda me quito la ropa y la ropa interior. Enciendo la música del móvil, suena Just the way you are de Bruno Mars, me meto bajo el relajante chorro de la ducha.
No se cuanto tiempo llevo aquí dentro, pero supongo que un rato largo, normalmente pierdo la noción del tiempo pensando en mis cosas, solo que esta vez 'mis cosas' tienen nombre y apellido. Salgo y me envuelvo con una toalla roja que hay sobre una pila de toallas. Me seco un poco el pelo y me vuelvo envolver.
Tras unos segundos meditando la idea, decido salir del baño para vestirme, el vapor del agua me esta matando de calor. Además, los demás están en el salón, así que no hay problema con salir a la habitación. Cogo mi ropa y salgo del cuarto de baño. Voy de espaldas, por lo que en un principio no noté esos ojos que estaban clavados en mi con cara de asombro desde la cama.
-¡Ah! Definitivamente tengo razón, ¡me estás acosando! -Grita Zayn mirándome descaradamente.
-Pensaba que no había nadie. -Lo fulmino con la mirada.- ¡No mires!
-Ay, venga, ni que me tentaras. No eres para tanto, pequeña. -Ahí está esa cara de arrogante, con ese estúpido mote.
-Pues como no te gusto nada, no pasará nada si hago esto...
Dejo que la toalla cayera al suelo. No fui tan tonta de no ponerme la ropa interior antes de salir. Un conjunto blanco de encaje, agradezco enormemente la maravillosa idea que he tenido esta mañana de ponérmelo.
-No, no me molesta- tartamudea.
Entonces con paso lento me voy acercando a él, que está sobre una de las tres camas, con una revista en la mano. Me muero el labio y lo miro fijamente, observando como se pone cada vez más nervioso. Si me lo llego a pensar dos veces, no estaría haciendo esto, pero es demasiado tarde para echarme atrás, y no me perdería su cara por nada del mundo.
Me acerco a él despacio, gateando por encima de la cama y le doy pequeños besos en el cuello. Él pasa sus manos por mi cuello. Río. Río y me aparto de él.
-No quieras lo que no puedes tener.
-¿Por que has echo eso?- pregunta entre confuso y enfadado por haberlo dejado en ese estado.
-No me gustan las mentiras.- Digo cogiendo el vestido y entrando de nuevo en el baño.- Ni que me llamen pequeña.
Cierro la puerta después de oírlo refunfuñar y maldecir un par de veces mientras sonrío para mi misma. Supongo que debería empezar a prepararme si quiero estar lista a tiempo. Primero me maquillo, no demasiado, delineador negro al rededor de los ojos, me encanta el efecto que produce, y un poco de base, colorete, y pintalabios rojo fuego, como el color del vestido.
Saco el vestido de su bolsa y me embobo mirándolo. Me imagino a mi madre con su tremenda sonrisa perfecta, su pelo oscuro como el de Ty y su piel bronceada como la mía. Llegando a una de esas cenas con papá del brazo, y luciendo este precioso vestido. Con es olor suyo tan peculiar de arena y perfume caro, que tan solo podía ser embriagador en ella. Despejo la mirada, sé que sino me voy a poner a llorar. Miro hacia el techo con los ojos bien abiertos en un intento de que se me sequen los ojos, y la humedad que se estaba acumulando en ellos desaparezca.
Sonrío al espejo, todo está bien, o al menos es lo que me repito todos los días a mi misma en un intento de autoconvencerme. Le hago pequeños bucles a mi pelo cobrizo y lo echo todo sobre mi hombro izquierdo, sosteniéndolo con unas cuantas horquillas. Me pongo el brazalete, los pendientes y algún que otro anillo que llevaba en la misma bolsa. Me calzo los zapatos color dorado, a conjunto con los complementos y voilà.
-Estoy lista. -Digo guardando mi móvil y las llaves en el sujetador. Si, es un poco vulgar, pero no se me ocurrió coger un pequeño bolso. Al principio todos hacen cara de fastidio, sin voltear, tampoco he tardado tanto, creo. Ellos ya están todos vestidos con sus respectivos trajes y repartidos por el salón. - Lo siento, la puntualidad no es lo mío.
-¿No nos diga.. -Louis se da la vuelta y su expresión cambia al verme. -WOW.
-Vaya, - La cara de Niall refleja el mismo asombro que la de Louis.- Estás..
-.. Impresionante. -Harry me guiña un ojo.
-Coincido. -Dice Liam, ninguno aparta la vista de mi persona, y eso está empezando a incomodarme un poco.
-¿Nos vamos? -Ahí está el, de pie apoyado en el marco de la puerta. Viéndolo así, con aspecto relajado, su pelo perfectamente peinado y en ese traje negro no sabría encontrar nada que lo diferenciara de un modelo.
Mi mirada se encuentran con sus ojos chocolate, que me observan atentamente y su mirada se vuelve negra. Esta vez es él el que se muerde el labio, y no se si me van a fallar las piernas, en este momento en lo único que puedo pensar es en volver a llenar de besos su cuello como hace tan solo un rato.
-S-Si.. -tartamudeo.- O llegaremos tarde.
miércoles, 3 de abril de 2013
martes, 2 de abril de 2013
Lima
La luz se vuelve a asomar por la ventana, dándome casi directamente a los ojos, debería empezar a cerrar las cortinas por las noches. Justo suena el móvil con un mensaje, lo miro y sé que es de Louis: Enana, ¿Te llevamos a clase? xx. ¡¿Que demonios hacen para estar en pie tan temprano?! Me desperezo, estirando todos y cada uno de mis músculos, que parecen de cartón en estos justos momentos. Me desparramo por la cama, mirando las estrellas que hay pegadas en el techo de la habitación y me quedo pensando en los últimos días. Ha sido una semana extraña, eso sin duda. Los chicos son realmente adorables, y se han llevado genial con todos en poco tiempo, incluso con Guy, Jason y mi hermano Tyler, eso si que es extraño. Y bueno, Ethan.. sigo sin saber nada de mi mejor a amigo desde el Domingo, hace aproximadamente ¿cinco días? ¡Cinco días!
-¡Mierda! -Gruño saltando de la cama, ¡Es Viernes!
Si, Viernes, esta noche tengo una especie de fiesta, evento social, cosas de papá. Me prometió dejarme salir mañana a la noche si hoy acudía, bueno, como los chicos también están invitados.. Igual le pido al rulos que pase a recogerme. ¡Concéntrate! Se me había olvidado completamente, y no tengo nada que ponerme, ni siquiera sé si hay que ir de largo o sirve un vestido corto. Reviso el armario veinte mil veces y cuando encuentro mi imagen en el espejo, las carcajadas no pueden esconderse y resuenan por todas partes.
-¿Que te pasa? - Tyler está en el marco de la puerta, con su ropa de deporte, acaba de volver de correr.
-¡Parezco una desquiciada! -me dejo caer en la cama aun riendo.- ¿Desde cuando me comporto como una adolescente loca? -Río aun más fuerte.- No sé que ponerme esta noche. -Me apoyo sobre los codos y le veo rodar los ojos, esa es su cara de: ¿Para que habré preguntado?
-¿Makua?
-Makua. -Asiento.- ¿Tu también tienes que ir?
-Que remedio. -Resopla entre una sonrisa.- Tengo un vestido que podrías ponerte.
-No, tranquilo, estoy seguro de que te quedará mucho mejor a ti, yo puedo buscarme otro. -Me levanto de la cama y veo que me mira con mala cara.- ¡No me mires así! Vamos.
Recorremos el pasillo, bueno, le sigo mientras le respondo a Lou el mensaje: Claro, ¿Por qué no? :) S. Ty tuerce el rumbo hacía las escaleras al final del pasillo, ¿Me está llevando al desván? De momento decido callarme, y le sigo sin rechistar. El móvil vuelve a vibrar en el bolsillo trasero de mi pantalón, el mensaje es de Niall esta vez: En 15 minutos estamos ahí, buenos días. xx. No respondo, lo vuelvo a guardar y entro a la gran habitación que es el desván, no es como el resto, está limpio, ordenado y entra bastante luz por el pequeño ventanal al fondo de la estancia. Hay un pequeño perchero con un montón de ropa, veo a Ty acercarse y lo sigo con la mirada.
Ni si quiera puedo pestañear, es tan perfecto. Un vestido tojo, largo hasta los pies, con una pequeña cinta de tela del mismo color que le recorre la zona de las caderas haciendo la función de cinturón. No tiene mangas, y en la zona del cuello tiene una especie de fruncido que hace que me vuelva loca. (http://www.madridya.es/noticias/wp-content/uploads/2013/02/Premios-Goya-2013-Macarena-Garcia.jpg) Lo vuelve a guardar dentro de su funda y lo sostiene en el aire.
-¿Y?
-¡Es perfecto! -Grito y lo abrazo.
-Era de Kane.. se lo regaló mamá.-Su expresión se entristece,
-¿Quieres que lo use? ¿Estás seguro?
-De lo único que estoy seguro es de que esto no debe estar aquí guardado.
-Te quiero, ¿lo sabes?
-Lo sé. - Me coge la mano y nos saca a los dos de allí. Me da un beso y lo veo desaparecer a su habitación.
Quince minutos justos es lo que tardo en vestirme, recogerme el pelo en una trenza al lado, coger un par de cosas que necesito y salir de casa por patas. Últimamente estoy yendo demasiado deprisa, corro demasiado, estoy descuidando mi récord de holgazanería, debería retomar mi vida sedentaria de solo surf.
En la puerta hay un coche esperándome, pero no es quien esperaba ver. Ahí está Zayn, en su Jeep, con su media sonrisa y mirándome a través de sus gafas de sol Ray Ban, tiene una mano apoyada en el asiento del copiloto y la otra sobre el volante, y como siempre, me mira con suficiencia. Me acerco intentando no darle demasiada importancia y dejo la bolsa con el vestido y el resto de cosas que necesitaré para la noche, he echo un pequeño cambio de planes.
-¿Que es eso? -Pregunta mientras entro al coche.
-Ni te importa, ni te interesa. -Le digo acomodándome.- ¿Y los demás?
-Niall tenía hambre.. me ofrecí a llevarte yo pequeña. -Ahí está, prepotente.- Hace días que no te veo. -Arranca el coche y me doy cuenta de que tiene razón, desde esa tarde en la peluquería que no lo he visto, en verdad no sé donde se metía cuando sus amigos estaban con nosotros.- Pasas más tiempo con mis amigos que yo mismo.
-También son mis amigos. -Gruño.
-¿Y yo que soy?
-Una pesadilla viviente. -Lo oigo soltar una pequeña risa, que hace que quiera darle un puñetazo en la cara.
-Liam tenía razón, te queda bien ese pelo.
Miro hacía mi pelo y me detengo en las puntas teñidas de azul, ese fue el cambio que decidí darle a mi cabello el otro día. Fue uno de esos momento de inspiración en que quieres cambiar todo de tu vida, como un nuevo comienzo, pero en realidad es solo un nuevo estilo de pelo. Casi no puedo reprimir una sonrisa ante su comentario, pero me compongo y miro al frente, hacia la carretera.
Llegamos en poco tiempo, en realidad no se me ha hecho demasiado largo el viaje. Cuando aparca en el aparcamiento del instituto, veo unos cuantos chicos reunidos delante de un coche negro y sonrío al verlos. Parece que Zayn ni se ha dado cuanta, pues cuando doy la vuelta al coque para recoger mis cosas, está a punto de arrancar pero lo detengo poniendo mi mano libre en la suya y señalando a los chicos con la cabeza.
-Buenos días.- Saludamos los dos al llegar, mientras todos nos responden igual.
-Habéis terminado pronto de desayunar.. -Dice Zayn.
-Si, pero tu tampoco has perdido el tiempo. -Louis sonríe y miro en la dirección a la que mira. Mi mano todavía esta cogida a la de Zayn, pero la aparto rápidamente.
Levanto la vista, echado una mirada por todo el recinto en un intento de parecer despreocupada. En una de mis miradas furtivas, veo una cabellera rubia que está abandonando el recinto a toda prisa. Sin decir nada, y supongo que ante la mirada expectante de todos, pongo camino hacia allá.
-¡Ethan! -Grito, pero él ni se inmuta, corro más deprisa y lo cojo del brazo.- ¡Eh!
-¿Que quieres? -Pregunta de malas pulgas.
-¿Se puede saber que te pasa? -No me ha gustado tu tono.- Llevas desaparecido toda la semana, y no respondes a los mensajes.
-Ah, mira, pero si me habrás echado de menos y todo. -Dice irónico. -¿Por que no te vas con tus amiguitos? -Hace una señal con la cabeza hacia donde están todos.
-También son tus amigos.
-No. -Dice rotundo.- Mis amigos son Jason, Guy, Sea y Speedie, no esos cinco especimenes.
-¿Y yo que soy? -Él agacha la cabeza.- Eh, ¿Que soy yo?
-No lo sé Sky, después de lo del sábado..
-¿Qué pasó el sábado? ¿Es por lo de Zayn?
-¿Zayn? -Se rasca la nuca, y yo pongo una mano sobre mis ojos para verle lacara, pues el sol me da el sol de cara. - Es verdad que no te acuerdas de nada..
-¿Que pasó Ethan?
-Me besaste, Skyler, eso pasó. -¿Eso era todo? Quiero decir, no es la primera vez que le beso, él fue mi primer beso, él fue mi primera vez, algo entre amigos, no entiendo porque está así. - No me mires con esa cara de alivio, Hannah lo vió. -Mierda, Hannah, esa ha sido la única chica capaz de hacer que el rubio se tomara una relación en serio, uy ahora... todo por mi culpa.
-Lo siento, Et. ¿Lo habéis arreglado?
-No quiere verme Sky, no sé que hacer..
-¿Pasa algo? -Zayn ha aparecido detrás de mi, y ni si quiera lo había notado.
-No, todo bien. -Le dedico una sonrisa tranquilizadora, y en realidad no sé porque. Instintivamente, es como si mi subconsciente tuviera control sobre mi cuerpo, y me viene a la mente el sábado, Ethan pegó a Zayn. Mierda, ¿ahora que hago?
-Tío, siento lo del otro día.- Dice Ethan de la nada.- No estaba en mis cabales.
-Todo bien tío.- Pasa el brazo por mis hombros. - Sus amigos son mis amigos.-Me sonríe. ¿Ya está? ¿Todo arreglado? Nunca entenderé a los hombres. - Pequeña, nosotros nos tenemos que ir.- Me da un beso en la cabeza, a lo que hago una mueca y se va.
Ethan sonríe, colgando su mochila del hombro, y no sé porque.
-Te ha llamado pequeña y no le has arrancado los ojos. -Se ríe.- Te gusta.
-Lo odio. -Giro los ojos y espero a los demás que ahora se acercan a nosotros para entrar al centro.- Es egocéntrico, soberbio, irónico a más no poder..
-Es como tú. -Mira hacía abajo, por la diferencia de altura.- Te conozco, nunca dejarías que nadie te tratara así, pero a él se lo permites.
-Oh, cállate.
Sea y Speedie se me cuelgan del brazo y prácticamente me arrastran hasta la puerta de entrada. Jason , Guy y Ethan se dan unos pequeños golpes amistosos, y nos siguen a pocos pasos de distancia. Y mientras parece que todo está bien, un remolino se forma en mi cabeza, un remolino donde las palabras de Et no paran de repetirse una y otra vez. Te gusta. ¿Me gusta? No, claro que no. Es como tú. No se parece en nada a mi. Bueno.. igual un poquito si. A él se lo permites. Tiene razón esta vez, y eso hace que me hierva la sangre de rabia. ¿Por qué se lo permito? Zayn Malik me está volviendo loca.
Katalaka
-No puedo creer que me hayas convencido para hacer esto.- Se queja Tyler cargado de bolsas.- Dame un poco de helado, anda.
Acerco el cucurrucho con una bola de vainilla en él hacía tu rosa, pero por error termina en su nariz. Bueno, puede que no tan por error.. Él me mira con mala cara antes de acercarse peligrosamente y abrazarme, estrujándome entre sus brazos y las bolsas, y restregando su cara con la mía. En verdad debemos tener un aspecto bastante divertido.
-Te he echado de menos gordito.- Digo quitándome el helado con la mano.
-Nunca me perdonarás esos quilos de más que tuve, ¿verdad?
-Nunca.- Limpio el helado de su cara.- Venga, sigamos, que aun nos quedan dos tiendas y quiero hacerme algo en el pelo.
-Sigo sin comprender como me convenciste para esto.
-Porque me quieres.- Pongo ojitos de cachorro y él tan solo pone la mirada en blanco.
-Empezaré a odiarte.
-Anda, vamos.
Me cuelgo de su brazo y lo arrastro hasta la siguiente tiende del paseo. Tras volver a casa de las oficinas me lo encontré tirado en el sofá haciendo zapping, por lo que le propuse salir a dar un paseo. Y aquí estamos, en una de nuestras incansables tardes.
Cuando por fin salimos de la última tienda, decido que finalmente quiero pasarme por la peluquería que hay al final del paseo. Caminamos entre risas, viendo como el sol va escondiéndose poco a poco y el cielo se vuelve anaranjado. Tras unos diez minutos de psaeo ya casi hemos llegado, pero hay algo que me hace detenerme. Unos rizos morenos concentrados en un móvil.
-Ve yendo al bar, voy en un rato Ty.- Le doy un beso, y se le nota la alegría en la cara cuando sabe que es libre por fin. -Pero te llevas las bolsas.
-Está bien..- Refunfuña desapareciendo camino del puerto.
Me acerco a él lo más sigilosa posible, por detrás. Un momento, ¿Yo no estaba enfadada con él? Bueno.. con todos. Bah, en realidad solo estoy enfadada con Zayn. Ese insoportable arrogante. ¿Porque siempre termino pensando en él? Mal, Skyler, mal. Aparto esos pensamientos de mi mente y me dispongo a colocar las manos sobre los ojos de Styles. Al principio da un salto y se remueve un poco entre mis manos.
-¿Quien soy? -Dije entre carcajadas.
-¡Me has dado un susto de muerte!
-Lo siento... -Me reí y me senté a su lado en el banco.- ¿Que haces aquí?
-Esperar a Zayn.- Dice.- Se está cortando un poco el pelo.
-Bueno, entonces creo que ya vendré mañana.
Me mira mal, pero de forma divertida, aun así no hace ningún comentario al respecto.
-Anda, quédate conmigo hasta que salga. Y dame un poco de eso.- Dice señalando el helado que ahora está derretido dentro del cono.
-Todo tuyo.
Lo coge y empieza a darle mordiscos a la galleta, en cambio yo saco el móvil del bolsillo trasero de mi pantalón y me pierdo en las redes sociales. Como todo el mundo, Twitter es mi perdición. Leo un par, y pongo un twit tras dirijirle una mirada al ruloso. @ASRoss: It's such a funny thing see @Harry_Styles fighting with a vanille ice cream. Le vibra el móvil después de darle un pequeño mordisco evitando que el helado se caiga de la galleta, lo lee y me mira mal.
-¿Te parece bonito burlarte de mi?
-Es divertido. -Me asomo a su teléfono móvil y veo como le da a 'Retwittear'.- ¿Por que haces eso? No, no, no.
-Ya está echo, haber pensado en las consecuencias. Si te ataca una horda de fans, no es mi culpa. -Ríe de forma maléfica haciendo una cara muy chistosa. - Mm, es de vainilla.- Dice bebiéndose el helado derretido. -Yo pensaba que los de aquí comíais cosas exóticas.
-Somos hawaianos Harry, no extraterrestres.
- Vale, vale, lo siento.- Se encoge de hombros y.. ¡Me estampa lo que queda de helado en la cara!
-¡Eres hombre muerto! -Grito frotándome los ojos.
Para cuando puedo abrir los ojos él ya está corriendo hacía la playa divertido. Corro detrás de él, tanto como las carcajadas me permitían. Se para tras una palmera creyendo que no lo he visto. Se ve exhausto de correr. Uno, dos, tres. Aparezco delante de él dándole un gran susto. Se sobresalta y me tiró al suelo casi en el acto. Quedamos tirados sobre la arena. Uno al lado del otro sin parar de reír.
-Marciana. -Dice entre jadeos y risas.- Venga, volvamos al paseo, Zayn se preocupará.
-Claro, por que como no puede vivir sin ti...
-¿Lo de ser un arrogante es contagioso? -Digo pensando en Zayn.
-Te encanto.- Dice poniendo voz seductora y esa media sonrisa perfecta que tenía. Pero no puede evitar volver a reír ante mi cara de ironía. A lo que me coge de la mano y comienza a andar de vuelta al viejo banco de piedra enfrente de la peluquería.
Justo en momento en que nos sentamos, la puerta del local se abre, dejando ver a un moreno con el pelo un tanto más corto que antes, pero con la misma forma. Se sorprende al vernos, bueno, al verme, y se acerca a nosotros con una sonrisa en la cara. Esas sonrisa torcida y esos ojos negros que brillan tras sus largas pestañas, ¿Por qué me hace esto?. Pasa su mano por su pelo recién cortado, y suelta una pequeña risa.
-Ya sabía yo que no puedes vivir sin mi.
-¿Ves como debería haberme ido? - Digo a Harry entre dientes, ignorando a Zayn. - Voy dentro, -Digo señalando el edificio.- Tyler debe estar esperándome hace rato, debería darme prisa.
Le doy un beso a la mejilla y me dispongo a ir hacía la recepción de la peluquería. Pero alguien me coge de la mano, él, siempre él, como no. Me da un pequeño tirón y me pega a él, acerca su boca a mi oreja, haciendo que sienta su respiración y que la piel se me ponga de gallina. ¿Como es posible que produzca ese efecto en mi? Intento apartarlo, aunque ni yo misma me convenzo que querer hacerlo, aun así él es más fuerte que yo, y me mantiene pegada a su cuerpo.
Harry carraspea en señal de que aun está presente.
-Yo también quiero un beso de despedida.
-Ganatelo. - Intento sonar segura, pero más ben sale como un pequeño susurro.
Aparta un poco la cabeza y me mira a los ojos, y poco a poco se acerca peligrosamente a mi cara. ¿Me va a besar? ¡Sí! No, no, no, no me tengo que volver loca. Lo odio.. Venga, eso no me lo creo ni yo. Y cuando sus labios están a escasos centímetros de los míos, inclina un poco el rostro y estampa su boca en mi mejilla.
-Nos vemos pequeña.
miércoles, 20 de febrero de 2013
Inaina.
No lo puedo creer. No me lo creo. No quiero creerlo. Ahí están ellos, sentados en los modernos sofás del despacho de mi padre, mirándome fijamente. Turnándose para dirigirse miradas interrogantes entre ellos cada pocos segundos. Bueno, microsegundos, puesto que aun me encuentro en el marco de la puerta, sonriendo falsamente mientras por dentro tengo ganas de darle un puñetazo a alguien. Mi padre sonríe, ellos no hablan. Y así mejor, si abren esa gran bocota podrían decir algo que no me conviene que digan esos cinco estúpidos. Claro, ser famoso es algo que la gente normal suele omitir en sus presentaciones. ¿Que digo? Ellos no don gente normal. Imbéciles.
-Hola papá.- Le sonrío mientras cierro la puerta tras de mi y me acerco a su escritorio a darle un beso.- Siento haberte interrumpido.
-No pasa nada, cariño.- Pone su mano a mi espalda, casi rozando la revista escondida.- Estos son Harry Styles, -Señala al ruloso, que tan solo hace un intento de sonrisa.- Louis Tomlinson, -El castaño se hunde en su silla y levanta la mano como saludo.- Niall Horan, -El rubio si me dedica una verdadera sonrisa, no se si porque ha entendido que no quiero que mi padre se entere de que los conozco, o porque realmente disimula bien. Pero me da igual el motivo, se lo agradezco enormemente.- Liam Payne, -Se revuelve el pelo* e imita el gesto de su amigo.- y Zayn Malik.- Aquí es donde no quería llegar, a él, a sus penetrantes ojos que ahora me miran y hacen que mis piernas flaqueen como una idiota. De él me molesta que no me haya dicho quienes eran, me molesta mucho más que de los otros cuatro, aunque me cueste admitirlo. Odio las mentiras y los secretos.
-Tiene una hija hermosa, señor Ross. -Habla él, con arrogancia. Claro, no podía ser otro. Le dirijo una mirada asesina, pero aun así no deja de sonreír.- Ariadne has dicho, ¿Verdad?
-Si.- Digo firme, plantada detrás de la silla de mi padre y con las manos apoyadas en sus hombros.- A ver que recuerde... - Sonrío falsamente y empiezo a nombrarlos por orden:- Harry, Louis, Niall, Liam y... Shane.
Todos ríen entre dientes, excepto él, que cambia su cara de suficiencia: -Zayn. Es Zayn.
-Lo siento, fallo mío.- Le guiño un ojo y ahora me dirijo a mi padre:- ¿Porque me has echo venir?
-Ellos van a quedarse aquí en Hawaii durante el tiempo que duren sus vacaciones y sus conciertos en USA. Había pensado que podrías enseñarles la isla, para que no estén muy perdidos. Y entre tu y yo.. -Me hace una señal para que me acerque y susurrarme algo al oído.- Su representante quiere que no se metan el líos. ¿Podrías encargarte tu de eso?
Me separo de él y lo miro con cara de pocos amigos:- ¿Enserio?
-Por favor.
-¿Me pagarás no? Si tengo que trabajar, al menos quiero cobrar.
-Cincuenta dólares a la semana.
-Cien.
-Sesenta.
-Ciento veinte.
-Cien.
-Perfecto.- Le tiendo la mano para cerrar el trato.- Trato echo.
-Tramposa.
-Yo también te quiero, papi.
Le pongo ojitos de niña pequeña para que no se enfade y el tan solo rueda los ojos. Que no tenga la mejor relación con mi padre no significa que lo odie, ni que él sea una mala persona. Lo adoro, siempre ha estado ahí para mi. Y me encantan estos momentos con él, aunque haya veces que se pone insoportable. Aunque se pelee con Ty, aunque haya cometido errores, y me ponga prohibiciones. Es mi padre y lo quiero, y siempre lo querré.
Aparo la mirada de su cara de perro, y me acuerdo que no estamos solos. Que esos cinco chicos nos miran con expresiones asombradas. Como si les hubiera echo gracia las escena, pero al mismo tiempo se sintieran fuera de lugar. Pero aun así, me da igual, me he criado aquí. Mando yo. Y mientras mi padre les llama la atención y aclara con ellos algunos detalles de no sé que cosas. Yo me siento en un sillón vacío a la izquierda del escritorio, mirando fijamente el gran ventanal que muestra una gran parte de la isla, desde la zona turística, de grandes edificios, hasta las pequeñas casas, cabañas, zonas de acampada y demás, donde vive la verdadera gente de hawaii. A esta altura se distinguen pequeñas partes de algunas calas de la playa, imperceptibles para cualquiera que no sepa como localizarlas.
Respiro hondo ante el hermoso paisaje, y vuelvo a la realidad cuando la voz de mi padre me reclama.
-¿Que ocurre?
-Nosotros hemos terminado, ¿Le dices a Leah que llame a un taxi para llevarlos de vuelta al hotel?
-Claro, -Suspiro cansada mientras me levanto de mi asiento.- adiós makua.
Salgo por la puerta, de espaldas a ella, evitando que el bulto de mi espalda se note. Tras cerrarla tras de mi, noto como se vuelve a abrir y unos pasos pausados que me siguen. Solo quiero dejarlos en su hotel y no verlos en un largo tiempo a ser posible. Aunque sé que no podrá ser, pero aun así mantengo esa pequeña esperanza en mi cabeza. ¿Por que tenían que complicarlo todo con mentiras? me rindo, supongo que nadie llegará nunca a comprender la mente humana. Y puede que en parte los entienda, no querían que los tratáramos de forma diferente, pero eso solo hace que esté un poco menos cabreada. Solo un poco.
-Skyler.. -Dice Harry que es el primero de la fila que se ha formado en el pasillo.
-No, Skyler nada.- me giro hacia él y pongo mi dedo índice en su pecho. - No soy vuestra niñera, si queréis conocer la isla os contratáis un guía. Más vale que no os metáis en problemas, porque me arrastraréis con vosotros, y desde ya os digo que si no queréis morir entre terribles sufrimientos, me haréis caso. ¿QUEDA CLARO?
-Venga pequeña, ¿Porque estás tan enfadada? -Pregunta él, que está detrás de Harry.
-¡Pequeña tu entrepierna! -Espeto mirando por encima del hombro derecho de Harry y encontrándome con sus ojos.- Te parece poco no decirnos que sois famosos. -Hablo en plural, pero sé que lo que quiero decir es: 'Te parece bonito no haberme dicho que eres famoso'.- Pues además súmale esto.- Saco la revista y se la tiro prácticamente a la cara antes de retomar mi camino.- Leah, papá quiere que llames un taxi para esos energúmenos, nos vemos.- Hablo deprisa, le doy un beso en la mejilla y me dirijo al ascensor.
Llamo al ascensor, y veo como poco a poco va subiendo. Planta diecisiete, planta dieciocho, planta diecinueve, y planta veinte. Las puertas se abren dejándome paso a su interior y con los brazos cruzados en jarra subo a él con el ceño fruncido. Se vuelve a escuchar esa música infernal, genial, esto era lo que más necesito ahora, que se note la ironía. Justo cuando las puertas están a punto de cerrarse del todo, una mano las interrumpe y esa persona entra al ascensor. Haciendo que ahora si, las puertas se cierren tras Zayn.
-Ariad..
-Skyler.
-Bueno, Skyler. -Por primera vez no me mantiene la vista, sino que baja la mirada a sus pies. -Quería decirte que lo.. lo.. yo.. -Le cuesta, y se ve muy tierno.
-¿Lo sientes?
-Si eso.. por no decirte nada de la banda, y por lo de la revista y todo eso. -Se rasca la nuca y se muerde el labio inferior. No, porfavor, no hagas, eso, porque me entran unas ganas de besarle inmensamente. Qualquier hombre que se muerda el labio inferior es irresistible.- ¿Me per.. quiero decir, ¿nos perdonas?
-No estoy enfadada por lo de la revista. Mira el títular, ni siquiera te menciona, solo me menciona a mi. Eso es lo que no me gusta, me gusta mi privacidad, y estar con vosotros dificulta eso. -Planta diez.
-Pero yo no quiero que te alejes de nosotros, pequeña.- Se acerca y pone un mechón de mi pelo detrás de mi oreja, pero después no quieta la mano.- Es más... -Se acerca aun más, tanto que casi siento si respiración en mi frente.- Cuando más juntitos mejor.- Ahí está, la sonrisa arrogante.
La puerta se abre y lo aparto de un manotazo, imbécil, arrogante, creído, tonto, sexy... ¿Que? Retiro lo úntimo, lo retiro. Un momento, ¿Se puede retirar un pensamiento? Nosé, me da igual, no quiero pensarlo nunca más. Asqueroso engreído.
-Dejame en paz, Zayn. -Sus ojos se oscurecen y brillan, como si llamarlo por su nombre encendiera algo en él.
Un último pensamiento se repite en mi cabeza mientras dejo el edificio atrás, ¿De verdad quiero que me deje en paz?
'Ohu.
Cuando suena el timbre del mediodía, parece como si hubiera estado en la misma posición toda la mañana. Bueno, en realidad ha sido así. Recojo mis cosas y las meto de nuevo en la mochila, un día más que pasa. Me despido del profesor Lewis y de algunos compañeros de clase, para a continuación encontrarme el el pasillo con Sea y Speedie charlando apoyadas en mi taquilla. Las aparto con un empujón ''amistoso'' y me burlo de sus quejas en respuesta.
-Hemos quedado esta tarde con los chicos en la playa.- Dicen después de que cierre la taquilla y nos dirijamos fuera.- ¿Vendrás, no?
-Los siento chicas, no puedo.- Enrosco sus brazos a los míos.- Reunión familiar.
-¿Otra vez? - Sus caras de fastidio son como la que yo puse.
En verdad las entendía, no era la primera vez que los planes de mi padre interrumpían los mio. Pero en fin, tan solo asiento con la cabeza y dejo que me arrastren hacia fuera del instituto. Sé que me están hablando, y me siento mal por no escucharlas. Es que llevo todo el día sin prestar atención a nada realmente, estoy echa un desastre. Tan solo me apetece ir a casa, hartarme de comida y dormir un poco antes de ir a las oficinas. Necesito algo que me saque de este mundo de yupi en el que parece que me encuentro. Necesito tranquilidad, sin duda.
¿Tranquilidad? Já, y un cuerno. El patio está lleno de gente, tanta como nunca había visto aquí. Gritos, risas, expresiones curiosas y de asombro. ¿Todo el mundo se ha vuelto loco hoy? Espero que no. Continuamos avanzando a la velocidad de las tortugas, nunca ha sido lo nuestro eso de ir con prisas. Pronto diviso el motivo de tanto ajetreo. Unjeep negro aparcado en la acera, con dos chicos hablando con todas las chicas. Zorras. Bueno, suena un poco fuerte, pero parece que se los van a comer en cualquier momento. Son la novedad, como una atracción nueva de la feria y todas quieren llamar su atención. Acelero el paso decidida, y esos ojos chocolate se encuentran con los míos, haciendo que las piernas pierdan un poco de su seguridad, pero enseguida me recompongo. Todo el mundo se aparta ante nuestro paso, es decir, Sea y Speedie vienen detrás de mi.
-¿Que hacéis aquí?- Pregunto frunciendo el ceño.
-Hola Zayn, ¿Como estás? Te he echado mucho de menos.- Dice él de forma irónica y el de rulos a su lado tose. - ¿Y tú Harry? ¿Todo bien?
-Hola rulos. -Sonrío y lo abrazo, mientras le revuelvo un poco el pelo. Zayn entrecierra los ojos y me mira mal. -¿Que? A él si tenía ganas de verlo. -Le saco la lengua y el estrecha a Sea y Speedie en un abrazo, más bien un apretón de oso.
-Ella si tenían ganas de verme. -las mira respectivamente y ellas asienten divertidas. -¿Ves? Todo el mundo me ama.
-Arrogante y envidioso. -Giro los ojos, pero aun así la sonrisa no se me va de la cara.- Ahora si, ¿Que hacéis aquí?
-Ya que no nos veremos esta tarde, pensamos en llevaros a casa. -Harry pone carita de bueno, no me fío ni un pelo.- ¿Vamos?
-Claro. -Responde Speedie con una risita.
Subimos al coche y todo el mundo que se encontraba alrededor se queda mirándonos sorprendida. Como si eso fuera lo más anormal del mundo, pero decido no hacerles caso y en poco segundos los borro de mi cabeza. Ellos dos van sentados delante, Zayn conduce. Mientras que nosotras vamos atrás. De momento nadie habla, tan solo veo a mis dos amigas poniendo caras raras cuando el aire les da a la cara, de verdad son cómicas.
-¿Como sabía Zayn que tenías una reunión? - Me susurra Sea al oído, dándome un codazo.
-No lo sabe.- le devuelvo en susurros.- Ellos también tienen una especie de reunión esta tarde, por lo que no estarán.
-¿Y tu como sabes eso? - Speedie se suma a la conversación.
-Em, esto.. Zayn me llevó a clases esta mañana.- Digo intentando quitarle importancia.- Ahí me lo ha dicho.
No me contestan, lo cual es extraño. Pero eso puede significar que no se han echo ideas erróneas ni nada por el estilo. ¿Que estoy diciendo? Las conozco, estarán pensando cualquier desfachatez pervertida, seguro. Bueno, la morena más que la rubia, eso si que lo tengo claro. En un momento se alzan las cejas la una a la otra, por si no se nota, estoy sentada en medio, y estoy empezando a sentirme un poco incómoda ante sus miradas inquisidoras.
-Os tenían miedo. -Dice Zayn divertido interrumpiendo el momento. Gracias, gracias, gracias.- Esas chicas se han apartado de vuestro camino nada más vero. Parecían perritos asustados.
-¿Vais dando palizas por ahí? - Habla Styles asustado. -¿Deberíamos tener cuidado?
Sea y Speedie ríen, explican que siempre ha sido así y hacen una burda comparación con las populares malas que salen en las pelis americanas. La verdad nunca me había parado a pensarlo, en fín. Sé que Harry no ha pensado lo que ha dicho, pero la cara de Zayn se ha ensombrecido un poco, supongo que sé que está pensando. En Ethan y lo que pasó el sábado, todavía está demasiado reciente. Esto me hace acordar que hoy tampoco lo he visto, quería hablar con él... Igual le llamo. Si, esa es buena idea, esta noche lo llamo. Desde ahora y hasta que llegamos a la puerta de mi casa, no dejo de pensar en mi rubio a amigo, igual no quiere verme. Que tontería, el domingo me vio.. pero aun así no se que puede estar pasando por su cabeza. Lo conozco a la perfección, es decir, es mi mejor amigo, pero hay momento en que su cerebro se convierte en un complicado rompecabezas para mi.
-Adiós rulos. - Me despido con una sonrisa cerrando la puerta del coche.- Adiós Zayn.
-¿No hay apodo para mi? -Hace un puchero, se ve re-tierno. ¿Que estoy diciendo? Niego un poco con la cabeza y me giro rumbo a la calle que me lleva a mi casa. -Bueno, adiós pequeña.
-Nos vemos, creído. -Gruño ante mi nombre y continuo a paso firme sin girarme. Pero sé que él está sonriendo, se ha salido con la suya.
Entro a casa, como lo más deprisa que puedo ante la mirada expectante de Leyla, que me mira con la boca abierta. La pequeña se encuentra haciendo sus deberes de la escuela delante de mi, con sus miles de lápices de colores, gomas y papeles. Cuando termino todo, le doy un beso en la cabeza y salgo corriendo de la cocina, justo cuando mi padre entra. He conseguido lo que me proponía, evitarlo por lo menos todo lo que pudiera. Tyler no ha aparecido en todo el día, es extraño, supongo que habrá comido en el bar del puerto. Le encanta ese viejo edificio, mamá solía llevarnos de pequeños. Y después, por las tardes, dábamos un pequeño paseo por la playa, y yo observaba como mi hermano y ella surfeaban. Recuerdo como entre los dos me enseñaron a surfear cuando tenía tan solo cinco años. Según ellos, puse mis pies sobre una tabla nada más nací, pero papá no cedió a que me enseñaran hasta esa edad.
Me meto a la ducha. Una larga y relajante ducha, sin duda eso era lo que me hacía falta. Descargar tensiones. La música retumba entre las cuatro paredes del baño, y el agua cayendo inunda el sonido de mi voz cantando cada canción que suena. Salgo y me visto un poco más arreglada que de costumbre. ¿Un poco? Mucho, tal vez demasiado. Pero según mi padre, la hija del jefe tiene que dar buena impresión a los empleados. Así que como no tengo ganas de discusiones me pongo una blusa azul oscuro, bastante arregladita por dentro de unos pantalones negros con un detalle dorado. Unas bailrines azules, un bolso negro y algunos accesorios. Me miro al espejo, y asiento ante lo que veo, no es demasiado excesivo. Así, salgo de casa, no tengo ni coche ni a Ronnie* para que me lleven, así que decido salir antes e ir andando.
-Buenas tardes Alice.- Saludo al entrar al gigantesco edificio. Ella levanta la vista y me sonríe cordialmente.- ¿Mi padre ya está en su oficina?
-Buenas tardes señorita Ross. Si, su padre ya se encuentra reunido, debe estar esperándola.
-Gracias. -Le dedico una mirada agradecida.- Nos vemos.
Cojo el ascensor hasta a la planta veinte, y he de decir que la música que suena en él me pone de los nervios. Es irritante hasta un punto extremo. Solo me reconforta saber a quien veré cuando llegue a mi destino. ¡Que ganas!
-¿Hola¿ Busco el despacho del señor Ross.- Digo poniendo voz de hombre.
-Si, claro.. -Dice ella sin levantar la vista de la mesa.- El señor Christian Ross está reunido, deberá esper... ¡¿Skyler?! -Grita cuando por fin levanta la vista.
-¿Quien más sino? - Las dos reímos.- Ya tenía ganas de verte.
-Y yo a ti. -Me sonríe y me abraza.- No vienes por aquí demasiado a menudo.
Ella, Leah Wayo, la becaria de mi padre desde que tengo memoria. Siempre ha sido como una hermana mayor para mi, y por sobretodo, es la única en este circo que no me llama 'señorita Ross'. No tiene más de treinta años, ya siendo una adolescente trabajaba en esta empresa, y parece que los años no pasen por ella. Tiene el pelo negro como el carbón y cae en un corte recto sobre sus hombros, haciéndola parecer seria, cosa que no es. Y su piel extremadamente morena contrasta con sus ojos azules como el mar, es preciosa.
-Después hablamos, ¿vale? - Hago una mueca.- El señor ross debe estar esperándome en su despacho, no puedo hacerlo esperar.
-No lo trates así, tú padre es un buen hombre.- Dice mientras me acaricia el pelo. Y de pronto su expresión cambia, como si hubiera recordado algo importantísimo.- Antes de entrar, deberías ver esto..
Me pasa lo que creo que debe ser una revista y me envía por el corto pasillo que da a la entrada del despacho. Le echo una ojeada y no lo puedo creer, es una foto mía con Zayn, de anoche, cuando íbamos por la playa camino a la casa del abuelo. Abro la puerta mientras de la habitación mientras me dispongo a leer el titular.
-Bueno chicos, les presento a mi hija.- Oígo decir, pero como si estuviera a mucha distancia.- Ellos son..
-One Direction. -Le interrumpo mirando la revista, para después esconderla a mi espalda, dentro de mis pantalones mientras recuerdo el escrito: 'Ariadne, la hija predilecta de Industrias Ross, muy cerca de uno de los integrantes de la famosa boy band One Direction' eso era lo que ponía los pies de la foto. -Un placer, me llamo Ariadne Ross.
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