Cuando suena el timbre del mediodía, parece como si hubiera estado en la misma posición toda la mañana. Bueno, en realidad ha sido así. Recojo mis cosas y las meto de nuevo en la mochila, un día más que pasa. Me despido del profesor Lewis y de algunos compañeros de clase, para a continuación encontrarme el el pasillo con Sea y Speedie charlando apoyadas en mi taquilla. Las aparto con un empujón ''amistoso'' y me burlo de sus quejas en respuesta.
-Hemos quedado esta tarde con los chicos en la playa.- Dicen después de que cierre la taquilla y nos dirijamos fuera.- ¿Vendrás, no?
-Los siento chicas, no puedo.- Enrosco sus brazos a los míos.- Reunión familiar.
-¿Otra vez? - Sus caras de fastidio son como la que yo puse.
En verdad las entendía, no era la primera vez que los planes de mi padre interrumpían los mio. Pero en fin, tan solo asiento con la cabeza y dejo que me arrastren hacia fuera del instituto. Sé que me están hablando, y me siento mal por no escucharlas. Es que llevo todo el día sin prestar atención a nada realmente, estoy echa un desastre. Tan solo me apetece ir a casa, hartarme de comida y dormir un poco antes de ir a las oficinas. Necesito algo que me saque de este mundo de yupi en el que parece que me encuentro. Necesito tranquilidad, sin duda.
¿Tranquilidad? Já, y un cuerno. El patio está lleno de gente, tanta como nunca había visto aquí. Gritos, risas, expresiones curiosas y de asombro. ¿Todo el mundo se ha vuelto loco hoy? Espero que no. Continuamos avanzando a la velocidad de las tortugas, nunca ha sido lo nuestro eso de ir con prisas. Pronto diviso el motivo de tanto ajetreo. Unjeep negro aparcado en la acera, con dos chicos hablando con todas las chicas. Zorras. Bueno, suena un poco fuerte, pero parece que se los van a comer en cualquier momento. Son la novedad, como una atracción nueva de la feria y todas quieren llamar su atención. Acelero el paso decidida, y esos ojos chocolate se encuentran con los míos, haciendo que las piernas pierdan un poco de su seguridad, pero enseguida me recompongo. Todo el mundo se aparta ante nuestro paso, es decir, Sea y Speedie vienen detrás de mi.
-¿Que hacéis aquí?- Pregunto frunciendo el ceño.
-Hola Zayn, ¿Como estás? Te he echado mucho de menos.- Dice él de forma irónica y el de rulos a su lado tose. - ¿Y tú Harry? ¿Todo bien?
-Hola rulos. -Sonrío y lo abrazo, mientras le revuelvo un poco el pelo. Zayn entrecierra los ojos y me mira mal. -¿Que? A él si tenía ganas de verlo. -Le saco la lengua y el estrecha a Sea y Speedie en un abrazo, más bien un apretón de oso.
-Ella si tenían ganas de verme. -las mira respectivamente y ellas asienten divertidas. -¿Ves? Todo el mundo me ama.
-Arrogante y envidioso. -Giro los ojos, pero aun así la sonrisa no se me va de la cara.- Ahora si, ¿Que hacéis aquí?
-Ya que no nos veremos esta tarde, pensamos en llevaros a casa. -Harry pone carita de bueno, no me fío ni un pelo.- ¿Vamos?
-Claro. -Responde Speedie con una risita.
Subimos al coche y todo el mundo que se encontraba alrededor se queda mirándonos sorprendida. Como si eso fuera lo más anormal del mundo, pero decido no hacerles caso y en poco segundos los borro de mi cabeza. Ellos dos van sentados delante, Zayn conduce. Mientras que nosotras vamos atrás. De momento nadie habla, tan solo veo a mis dos amigas poniendo caras raras cuando el aire les da a la cara, de verdad son cómicas.
-¿Como sabía Zayn que tenías una reunión? - Me susurra Sea al oído, dándome un codazo.
-No lo sabe.- le devuelvo en susurros.- Ellos también tienen una especie de reunión esta tarde, por lo que no estarán.
-¿Y tu como sabes eso? - Speedie se suma a la conversación.
-Em, esto.. Zayn me llevó a clases esta mañana.- Digo intentando quitarle importancia.- Ahí me lo ha dicho.
No me contestan, lo cual es extraño. Pero eso puede significar que no se han echo ideas erróneas ni nada por el estilo. ¿Que estoy diciendo? Las conozco, estarán pensando cualquier desfachatez pervertida, seguro. Bueno, la morena más que la rubia, eso si que lo tengo claro. En un momento se alzan las cejas la una a la otra, por si no se nota, estoy sentada en medio, y estoy empezando a sentirme un poco incómoda ante sus miradas inquisidoras.
-Os tenían miedo. -Dice Zayn divertido interrumpiendo el momento. Gracias, gracias, gracias.- Esas chicas se han apartado de vuestro camino nada más vero. Parecían perritos asustados.
-¿Vais dando palizas por ahí? - Habla Styles asustado. -¿Deberíamos tener cuidado?
Sea y Speedie ríen, explican que siempre ha sido así y hacen una burda comparación con las populares malas que salen en las pelis americanas. La verdad nunca me había parado a pensarlo, en fín. Sé que Harry no ha pensado lo que ha dicho, pero la cara de Zayn se ha ensombrecido un poco, supongo que sé que está pensando. En Ethan y lo que pasó el sábado, todavía está demasiado reciente. Esto me hace acordar que hoy tampoco lo he visto, quería hablar con él... Igual le llamo. Si, esa es buena idea, esta noche lo llamo. Desde ahora y hasta que llegamos a la puerta de mi casa, no dejo de pensar en mi rubio a amigo, igual no quiere verme. Que tontería, el domingo me vio.. pero aun así no se que puede estar pasando por su cabeza. Lo conozco a la perfección, es decir, es mi mejor amigo, pero hay momento en que su cerebro se convierte en un complicado rompecabezas para mi.
-Adiós rulos. - Me despido con una sonrisa cerrando la puerta del coche.- Adiós Zayn.
-¿No hay apodo para mi? -Hace un puchero, se ve re-tierno. ¿Que estoy diciendo? Niego un poco con la cabeza y me giro rumbo a la calle que me lleva a mi casa. -Bueno, adiós pequeña.
-Nos vemos, creído. -Gruño ante mi nombre y continuo a paso firme sin girarme. Pero sé que él está sonriendo, se ha salido con la suya.
Entro a casa, como lo más deprisa que puedo ante la mirada expectante de Leyla, que me mira con la boca abierta. La pequeña se encuentra haciendo sus deberes de la escuela delante de mi, con sus miles de lápices de colores, gomas y papeles. Cuando termino todo, le doy un beso en la cabeza y salgo corriendo de la cocina, justo cuando mi padre entra. He conseguido lo que me proponía, evitarlo por lo menos todo lo que pudiera. Tyler no ha aparecido en todo el día, es extraño, supongo que habrá comido en el bar del puerto. Le encanta ese viejo edificio, mamá solía llevarnos de pequeños. Y después, por las tardes, dábamos un pequeño paseo por la playa, y yo observaba como mi hermano y ella surfeaban. Recuerdo como entre los dos me enseñaron a surfear cuando tenía tan solo cinco años. Según ellos, puse mis pies sobre una tabla nada más nací, pero papá no cedió a que me enseñaran hasta esa edad.
Me meto a la ducha. Una larga y relajante ducha, sin duda eso era lo que me hacía falta. Descargar tensiones. La música retumba entre las cuatro paredes del baño, y el agua cayendo inunda el sonido de mi voz cantando cada canción que suena. Salgo y me visto un poco más arreglada que de costumbre. ¿Un poco? Mucho, tal vez demasiado. Pero según mi padre, la hija del jefe tiene que dar buena impresión a los empleados. Así que como no tengo ganas de discusiones me pongo una blusa azul oscuro, bastante arregladita por dentro de unos pantalones negros con un detalle dorado. Unas bailrines azules, un bolso negro y algunos accesorios. Me miro al espejo, y asiento ante lo que veo, no es demasiado excesivo. Así, salgo de casa, no tengo ni coche ni a Ronnie* para que me lleven, así que decido salir antes e ir andando.
-Buenas tardes Alice.- Saludo al entrar al gigantesco edificio. Ella levanta la vista y me sonríe cordialmente.- ¿Mi padre ya está en su oficina?
-Buenas tardes señorita Ross. Si, su padre ya se encuentra reunido, debe estar esperándola.
-Gracias. -Le dedico una mirada agradecida.- Nos vemos.
Cojo el ascensor hasta a la planta veinte, y he de decir que la música que suena en él me pone de los nervios. Es irritante hasta un punto extremo. Solo me reconforta saber a quien veré cuando llegue a mi destino. ¡Que ganas!
-¿Hola¿ Busco el despacho del señor Ross.- Digo poniendo voz de hombre.
-Si, claro.. -Dice ella sin levantar la vista de la mesa.- El señor Christian Ross está reunido, deberá esper... ¡¿Skyler?! -Grita cuando por fin levanta la vista.
-¿Quien más sino? - Las dos reímos.- Ya tenía ganas de verte.
-Y yo a ti. -Me sonríe y me abraza.- No vienes por aquí demasiado a menudo.
Ella, Leah Wayo, la becaria de mi padre desde que tengo memoria. Siempre ha sido como una hermana mayor para mi, y por sobretodo, es la única en este circo que no me llama 'señorita Ross'. No tiene más de treinta años, ya siendo una adolescente trabajaba en esta empresa, y parece que los años no pasen por ella. Tiene el pelo negro como el carbón y cae en un corte recto sobre sus hombros, haciéndola parecer seria, cosa que no es. Y su piel extremadamente morena contrasta con sus ojos azules como el mar, es preciosa.
-Después hablamos, ¿vale? - Hago una mueca.- El señor ross debe estar esperándome en su despacho, no puedo hacerlo esperar.
-No lo trates así, tú padre es un buen hombre.- Dice mientras me acaricia el pelo. Y de pronto su expresión cambia, como si hubiera recordado algo importantísimo.- Antes de entrar, deberías ver esto..
Me pasa lo que creo que debe ser una revista y me envía por el corto pasillo que da a la entrada del despacho. Le echo una ojeada y no lo puedo creer, es una foto mía con Zayn, de anoche, cuando íbamos por la playa camino a la casa del abuelo. Abro la puerta mientras de la habitación mientras me dispongo a leer el titular.
-Bueno chicos, les presento a mi hija.- Oígo decir, pero como si estuviera a mucha distancia.- Ellos son..
-One Direction. -Le interrumpo mirando la revista, para después esconderla a mi espalda, dentro de mis pantalones mientras recuerdo el escrito: 'Ariadne, la hija predilecta de Industrias Ross, muy cerca de uno de los integrantes de la famosa boy band One Direction' eso era lo que ponía los pies de la foto. -Un placer, me llamo Ariadne Ross.
____________________________________________________________________
Ropa: http://www.polyvore.com/cgi/set?id=72157323&.locale=es
No hay comentarios:
Publicar un comentario