miércoles, 30 de enero de 2013

Hou.

   Me remuevo en mi cama al sentir las caricias en mi pelo y una acompasada respiración golpeándome la cara. Por un momento me quedo quieta, inmóvil e la cama pensando que Kane está allí, despertándome como cada mañana, que todo vuelve a ser como antes. Abro los ojos, parpadeando constantemente para intentar adaptarme a la luz del sol que entra por el gran ventanal con vistas a la playa. En pocos segundos distingo una silueta, de rodillas en frente de mi cama y mis esperanzas se desvanecen al ver la cara de Tyler delante de la mía.

-Buenos días, enana. -Gruño, parece que todo el mundo ha olvidado que odio que me despierten.- Uh, parece que no estás de buen humor.

-¿Que te hace decir eso?- Pregunto de forma irónica mientras me incorporo.- ¿Cómo has sabido donde estaba?

-Siempre vienes a casa del abuelo.

-Cierto...- Nota mental: Debo dejar de ser tan predecible.

-Te he traído ropa y tus libros.

-¿Que hora es? -Digo bostezando, a lo que el me señala el reloj que se encuentra colgado en la pared de la habitación. Marca las siete y media.- Tengo hambre.

    No responde, no hace falta. Sale de la habitación, dirigiéndome una mirada reprobatoria para indicarme que no tarde en bajar a desayunar, para después cerrar la puerta tras él. Me incorporo estirando todos y cada uno de mis músculos, quien me viera probablemente me compararía con un oso. Cojo la vieja bolsa de tela donde se supone está mi ropa para hoy, es negra con una inscripción de 'I love Sweden' en ella. Amé ese país cuando lo visité hace dos años. Amo Estocolmo. Es fascinante, pero de vuelta a la ropa, la saco y ante mis ojos aparecen una blusa roja sin mangas, semitransparente y con cuello de camisa. También unos pantalones cortos negros con su toque rasgado y con adornos. ¿Enserio quiere que me ponga esto para ir al instituto? O peor, ¿Se le ha olvidado mi forma de vestir en su tiempo en la universidad? Bueno, eso no es lo peor, supongo que necesito reorganizar mis prioridades, pero igualmente esto es un ultraje a mi estilo de camiseta ancha con decorados y shorts vaqueros rotos. 

     Resoplo resignada, no tengo nada más que ponerme, así que me meto a la ducha y en diez minutos estoy lista, miro el reloj de la pared de nuevo, y me sorprendo de mi misma por la rapidez con la que estoy preparada. Recojo todo, salgo de la habitación sin hacer demasiado ruido y bajo las escaleras encontrándome con el desayuno preparad sobre la mesa y a Tyler y el abuelo hablando entre risas. No me extraña, seguramente tienen muchas cosas que contarse. El olor a tostadas recién echas y zumo de naranja inunda mi nariz, atrayéndome cada vez más. Me acerco por detrás al canoso y le doy un beso en la cabeza, huele menta y a playa, como siempre.

-Buenos días. - Me siento al lado del abuelo y enfrente de Ty.- ¡Que hambre!- Me como una tostada entera en menos de unos segunos, y detrás otra, mientras que ellos me miran asombrados.- ¿Qué? -Trago.- Esta bueno..- Cogo una tercera tostada y ellos abren aun más los ojos.- ¡Dejad de mirarme y comed!

-¿Desde cuando come tanto?

-Parece un pozo sin fondo.

-¡Eh! Que estoy aquí.- Digo haciéndome la indignada, sacándoles la lengua y levantándome de la mesa.- Me voy.

-¿Desayuno Exprés? -Pregunta Ty alzando una ceja.- Gracias señorita Ross por dedicarnos un poco de su preciado tiempo.

     Le hago una mueca bastante extraña y cierro la puerta de madera tras de mi. Piso el porche y aprecio la vista del mar en calma de buena mañana, es precioso. Después me dispongo a ir camino al instituto, debería haber pensado eso anoche, casa del abuelo está más lejos, por lo que llegaré tarde. Que novedad. Pongo rumbo por la arena hacía el paseo marítimo, pero algo hace que me pare en seco. Un chico sentado en un viejo tronco en la playa, levantando la arena con sus pies y la cabeza gacha. Pero parece que me lee la mente y me encuentro con su profunda mirada. Se me había olvidado que se ofreció a llevarme a clase.

-Buenos días.

-Buenos días Zayn.- Le dedico una sonrisa.

-¿Llego pronto? -Pregunta rascándose la nuca.- No sabía a que hora empezabas.

-A las ocho y cuarto.

-Perfecto. - Pasa un brazo por mi hombro y me dirige al coche.- Así podremos ir a poner gasolina.

    Le sonrío y me deshago de su agarre un tanto incomoda, aunque el no parece notarlo y continua a la suya hasta que llegamos al Jeep aparcado en la acera de enfrente del paseo. Subimos al coche y empieza a sonar la música, alguna canción que desconozco, pero pegadiza. Arranca el coche y baja el capó, haciendo que el aire me golpee plenamente a la cara. Miro a mi alrededor y me pierdo en la vista. Montaña y playa, palmeras y arena, grandes edificios y cabañas, surferos y skaters, galerías de arte y graffitis. Hawaii, nunca me cansaré de esto. 

-Ya llegamos.- Su voz me hace volver a la realidad.

     Me quedo observando como habla con el encargado y en pocos minutos la manguera etá dentro del coche llenando el depósito. Cierro los ojos y aspiro profundamente el olor de la gasolina. Repugnante para otros, adictivo para mi. Oigo una pequeña risa y abro los ojos de nuevo.

-¿Que haces? -Pregunta divertido.

-Me encanta el olor a gasolina, a hierba recién cortada y a pintura.- Directo, nunca he sido de darle demasiadas vueltas a las cosas.

-Bueno es saberlo.- Sonríe, sube al coche y de nuevo nos ponemos en marcha al instituto.

   Durante todo el trayecto hablamos de infinidad de cosas, y por primera vez no siento esa incomodidad a la que estaba sometida cuando lo conocí. Siento que mi risa y mis carcajadas son sinceras, nada forzadas, como hasta ahora. Él me cuenta historias que ha pasado con sus amigos, que no son pocas, ni aburridas. Y yo le cuento historias con los chicos cada vez que pasamos por algún lugar que me trae recuerdos. En fín, un buen rato. El momento en que llegamos, siento un vacío cuando bajo del coche y tengo que despedirme de él.

-Gracias Zayn. -Digo cerrando la puerta del coche. 

-No hay de que, pequeña. - Lo ha vuelto a hacer, pero por esta vez lo dejo pasar y tan solo ruedo los ojos ante su sonrisa de suficiencia.- Nos vemos.

-¿Esta tarde?

-No creo, tengo una reunión con los chicos.

     Antes de arrancar toma un pequeño papel y me lo entrega. Antes de que pueda darme ni siquiera cuanta de que es, él ya ha arrancado el coche y está a punto de desaparecerse de mi vista. Miro en mi mano aquel pequeño papel arrugado y lo leo. Su número de teléfono. Hay otras maneras de dármelo, pero supongo que él tiene poco de normal en sus venas.

    Me dirijo hacia la puerta de entrada de entrada al edificio, donde veo a Jason y Guy apoyados en el pilar, parece que esperándome. Pero Ethan no está con ellos, lo que parece extraño, pues suelen ir los tres juntos siempre. La verdad es que ayer no lo vi, en verdad, no lo veo desde el domingo en la playa. Apartando esos pensamientos, salto a los brazos de mis amigos dándole un fuerte abrazo, a lo que se quejan , como de costumbre y me prometo buscar a Ethan hoy para hablar con él.

     Llego a la puerta del aula justo cuando el timbre suena, pero algo más suena en mi bolsillo trasero del pantalón. Un mensaje. De mi padre. Nada bueno seguro. Lo saco y miro que pone: 'No hagas planes para esta tarde, quiero presentarte a unos amigos.'
    
-Siento llegar tarde.- Digo entrando en clase mientras la profesora de Biología, la señora Jackson me observa con su típica mirada de desaprovación.

     Me siento en mi sitio, al lado del la ventana, sin hacer caso de Sea o Speedie que hacen burlas sobre mi retraso. Apoyo la cabeza sobre mi puño y me pierdo en la vista del exterior. ¿Amigos? Si, claro. Esa es la expresión que utiliza mi padre para referirse a sus clientes, lo que nunca trae nada bueno. Al menos para mi. ¿Que será esta vez? Algún empresario cuarentón interesado en invertir en su cadena de hoteles, o en su empresa de seguridad. O puede que sea en la rama de publicidad de Industrias Ross S.A. o otra de sus tantas especializaciones. Lo que si que no soportaría es otro de esos grupos con aire de grandeza que firman con la radio más importante de Hawaii, propiedad de mi padre claro. Lo odio.



     

lunes, 21 de enero de 2013

Ohana.

-¡Estoy en casa! - Grito al atravesar la puerta del recibidor, pero como de costumbre, no recibo respuesta.

   Me dirijo a la planta superior, a mi habitación, con paso lento y agotado. En verdad ha sido un día largo por eso mi cama me acoge como al mayor de los refugios y noto todos mis músculos destensarse en el acto. La tenue luz de la mesita de noche es lo único que ilumina la estancia, causando una atmósfera de paz y tranquilidad que se agradece bastante. 

     Saco un pijama de un pequeño cajón de mi vestidor y me lo pongo con una lentitud que me asombra hasta a mi misma. Cojo mis gafas de vista de su estuche y me las coloco en nada. En dos minutos estoy lista, con el pelo recogido de nuevo en una coleta y descalza sobre el frío suelo. Por un instante sonrío al ver mi reflejo en el espejo de cuerpo entero de la habitación, recordando cuando Tyler me regaló este pijama alegando que era una vaga, pues tiene varios dibujos de caracoles en el short gris, y una inscripción donde dice 'Snails Pace' es decir, 'Paso de caracol'. Me sorprendo a mi misma al pensar en como han cambiado las cosas desde esas navidades.

-¡Que hambre! - Digo enérgicamente mientras bajo las escaleras, encontrándome a mi padre y mi hermano ya sentados en la gran mesa de madera pulcra.- ¿Que hay para cenar?

-Llegas tarde.- Anuncia mi padre, desplegando una servilleta sobre su regazo, ¿Que llego tarde? Que novedad, mira tú.

-Makua, déjala, han sido unos pocos minutos. - Ty salta a defenderme, pero no debería haberlo hecho.- No deberías ser tan estricto.

-¿Llegas hace un par de horas, después de huir como un cobarde, y te crees capaz de decirme como he de educar a mi hija?

-Yo solo he...

-Solo crees que lo sabes todo, que tienes el control sobre todo. Te crees muy maduro, pero no lo eres. -Esta ves alza la voz, de una forma que casi da miedo cuando sus facciones francesas salen a la luz, esa vena que se le hincha y el pelo negro que parece ponerse de punta.- Venir dos veces al año de visita no te da carta blanca para opinar en esta casa. 

     Lo ha echo. Sus palabras van directo no tan solo al pecho de mi hermano, sino al mío, van directo a nuestros corazones. Dan de lleno despertando recuerdos que intentamos camuflar, como las lágrimas que se asoman por los ojos de Tyler en estos momentos. O mi falta de respiración en estos justos momentos. En nuestras cabezas está todo lo que ha pasado estos cuatro años, y estoy segura de que nos viene a la mente el mismo nombre, Kane. Aprieta los puños, y entrecierra la mirada, sé que está intentando contenerse lo más posible. Por eso entiendo cuando se levanta de la mesa en medio de un estruendoso ruido y abandona el salón.

-Ya está, ¿no? - Digo con la voz entrecortada.- Ya tienes lo que querías, ¡se irá otra vez!- Le grito escupiendo todo lo que siento en unas pocas palabras.- Ya has perdido suficiente familia, no nos pierdas a nosotros también.- Dicho esto aprieto los labios y me propongo a seguir los pasos de mi hermano.

-Hija..

-Ahora no. -Le corto.- Deja que las cosas se enfríen.

    Me levanto de la mesa, casi huyendo de allí subo las escaleras de nuevo a mi cuarto. Me paro delante de la habitación de Ty, la puerta está cerrada, y aunque sé que está haciendo todo lo posible para que no se note, lo oigo llorar. Me siento mal, y quiero entrar a abrazarle, pero sé que necesita estar solo, yo también lo querría así. Por eso entro a mi habitación,me suelto el pelo y en lo que dura un pestañeo llevo puestos unos pequeños pantalones negros de chándal, una chaqueta gris de Nike y una blusa azul marino debajo, que conjuntado con unas chanclas de playa son el perfecto atuendo para huir un rato de todo.

   Abro la ventana, y con extrema precaución me agarro al alféizar, sujetándome de la enredadera de madera por la que desciendo con cautela. Una vez mis pies tocan el suelo, me pongo la capucha y meto las manos en los bolsillos mientras emprendo el camino a un refugio seguro. De nuevo, me pongo los auriculares y suena Perfect de Simple Plan. Y de nuevo mi iPod me impresiona, es como si supiera que canción necesito en cada instante.

-¡Ah! -Me asusto cuando choco contra alguien.- Lo siento.- Me quito los auriculares y veo de quien se trata.- ¿Me estás siguiendo?

-La pregunta es, ¿Me estás siguiendo tú a mi?

-Claro, como no tengo nada mejor que hacer..- Bufo.

-Lo mismo digo.- Sonríe arrogante.- ¿Donde vas a estas horas pequeña?

-Zayn, no tengo ganas de discutir, no es el mejor momento.

-¿Quieres contarme que te pasa?

-¿Debería? - me mira ¿tímido?, por un momento parece que ha apartado esa pose de chulo y se comporta como alguien normal.- Voy a ver a alguien..

-Bueno, si no me quieres contar vale. Pero no puedes evitar que te acompañe.

-Zay...

-Sin rechistar.

    Finalmente accedo. Aunque normalmente me hubiese encantado hacerlo rabiar, ignorarle, discutir tan solo por el placer de hacerlo... hoy no tengo ganas. No me siento con fuerzas tan solo quiero descansar y evadirme un poco del mundo exterior. Así que ahora este moreno que no sale de mi cabeza, camina a mi lado por el paseo marítimo, riendo, bromeando, y preguntando sobre mi. Soy bastante transparente con la gente que me conoce, pero parece ser que no tanto con los desconocidos. Así mejor, no me gusta que nadie cargue con mis problemas, o que sienta pena, o compasión, o envidia, o tristeza, incluso alguna vez me han dicho que tenía una vida perfecta. Si, ¡JA!

-¿Y tú? -pregunto.- Ya me has echo suficientes preguntas, te toca. 

-Venga va.

-Empecemos por algo fácil.- ríe.- ¿Cuántos años tienes?

-Diecinueve*.

-¿Eres de..

-Bradford, Inglarerra.- Esta vez sus ojos demuestran anhelo.- Pero vivo en Londres.

-¿Color preferido?

-Azul, pero no cualquier azul. -Me mira.- Como el de tus ojos.

-Bu-buena elección.- Tartamudeo, lo que creo me hace parecer un poco estúpida.

     Después de algunos intentos por desviar su atención de mi rostro seguimos con la tanda de preguntas, bastante simples, son lo que se dicen trivialidades. Pero no quiero incomodarle, aunque él aproveche el mínimo desliz para incomodarme a mi, ya me voy acostumbrando. Y así continuamos caminando hasta que me adentro en la arena de la playa, y me doy cuenta de que me mira extrañado, pero aun así no dice nada. Simplemente sonríe y me pasa un brazo por el cuello al notar que tengo frío, esta noche el aire corre bastante. 

     ¿Que tiene? Que tiene para que no pueda odiarle, a cualquiera con su comportamiento le hubiera enviado a freír espárragos a la primera oportunidad. En cambio, su gesto hace que un ligero escalofrío me ponga la piel de gallina, y como tantas veces en tan poco tiempo me pierdo en sus iris color café. Creo que parece que voy a babear, así que aparto la vista y continuo caminando hasta que diviso luz de una pequeña casa delante de la playa, con aspecto rustico. Desde aquí ya se respira la paz y la tranquilidad.

-Hemos llegado.

-Wow.- Abre los ojos, pero sin exagerar, y de nuevo sonríe.- ¿Vives aquí?

-No, pero me gustaría hacerlo algún día.

-Es precioso.

-Lo sé.- Le dedicó una tímida sonrisa y vuelvo mi mirada a la casita.- Supongo que tienes que irte. 

-Si, debería volver al hotel. -Se rasca la nuca, y de pronto parece que una idea inunda su mente.- ¿Mañana también tienes clases? - Asiento con la cabeza. Recuerdo lo de esta mañana, en realidad me hace bastante gracia. - Pues ya tienes quien te lleve. 

-No enserio, no hace falta que...

-Sin rechistar. 

-Gracias.- Es un susurro casi imperceptible, pero él parece oírlo porque suelta una pequeña risa.

-¿Te recojo aquí?

-Claro.

-Buenas noches Skyler.

    Se despide de mi con un suave beso en la mejilla. Después lo veo alejarse a paso tranquilo, con las manos en los bolsillos de su jean negro y prácticamente arrastrando los pies por la arena. Mañana tendrá problemas para sacarse los restos de las zapatillas, pero allá él. 

   Despejo mi mente y emprendo de nuevo el camino hacía la casa. La luz del comedor todavía sigue encendida, este hombre debe dejar de comer tan tarde. Sacudo un poco los pies, me quito los zapatos y los dejo en el viejo porche de madera cobriza y abro con cuidado la puerta de la entrada provocando que esta emita un leve chirrido que anuncia mi llegada. Entonces lo veo, todavía sentado a un extremo de la mesa, engullendo un pedazo de pan, mientras que con la otra mano sujeta alguna especie de zumo. 

-Hola abuelo.- Levanta la mirada y me mira sonriente.- ¿Puedo dormir aquí?

-Claro pequeña.- Se levanta de la mesa y me da un abrazo mientras yo le revuelvo su alborotado pelo canoso, que contrasta a la perfección con la piel morena de un auténtico hawaiano.


domingo, 13 de enero de 2013

Elua.

    Cojo la ola, me subo a la tabla mientras el pelo mojado se me pega a la cara produciéndome una sensación que adoro. Me mantengo en la cresta unos segundos, y casi como si fuera una costumbre esta tarde, me caigo de bruces al agua. Recojo la tabla que ha salido disparada a unos pocos metros de mi y salgo del agua de mala gana, no estoy de humor. La tiro a la arena, cojo la toalla y me seco un poco con ella. Con precaución la tiendo sobre el suelo y me siento encima. La luz del sol me tapa un poco la visión, pero aun así veo a mis amigas salir del mar.

-¿Se puede saber que te pasa?- Pregunta Speedie llegando a mi lado.- Era una ola fácil.

-Nada, estoy bien.

-No fastidies Sky -Gruñe Sea.- Llevas todo el día sin prestar atención a nada.

   ¿Que hago? ¿Se lo digo? Si, ya sé, son mis amigas, sé que finalmente acabaré cediendo. Pero es decisión mía si eso sucede antes o después. Aunque la verdad es que no he podido sacar esos ojos chocolate de mi cabeza en todo el día, ni el tema de la pelea, ni su cambio de actitud. Y eso me estresa, no debería darle tanta importancia a alguien que conozco hace apenas horas, mejor dicho, a alguien que no conozco. Pero aun así lo hago, sin saber por qué, pero lo hago. Así que bufo, rendida, debo hablar de esto con alguien.

-¿Recordáis el moreno que conocimos?

-¿Harry?

-No Sea, no. - pongo los ojos en blanco, no tiene remedio.- Zayn.

-Claro, como si hubiera sido ayer.

-Que graciosa.- espeta Speedie en tono burlón.- Continua.

-Gracias.- Gruño.- Esta mañana me lo he encontrado, dice que le metí en una especie de pelea.- me miran pensativas pero no dicen nada- Pero no me acuerdo.- Concluyo metiendo los pies bajo la arena.

-Con razón.. -Murmura la castaña.

-Con razón ¿Qué?

-Con razón me sonaba su cara. -Sonríe.- Debe ser el idiota al que pegó Ethan.

-¿Ethan? ¿Pegando a alguien? - Estoy segura de que mi cara de sorpresa debe ser más que notoria.- Él no se pelearía con cualquiera por que si. -Digo firme, puede que Sea me esté gastando una broma, sería muy propio de ella.- En verdad, ¿Porque iba a hacerlo?

-Por ti.

    Analicé su cara, buscando una señal, una mirada, algo que me diera a entender que en cualquier momento se reiría y  me diría que todo era alguna especie de broma. Pero esto no llegó. Me giré hacía la rubia, pero esta también me miraba seria, con el ceño fruncido por la luz del sol. 

-Cuéntame que pasó, por favor.

-¿La historia larga o la corta? 

-Corta. -Suspiro.- Cuando más corta, más fácil de asimilar.

-Un chico, alias Zayn -empezó- chocó contigo haciendo que se te cayera la bebida - Reí, sé que no es momento para hacerlo, pero ver a Sea haciendo una representación visual de cada cosa que dice, es bastante gracioso- Te pusiste a gritarle como si fieras una loca, bueno, lo eres - Ante mi mirada reprobatoria continuó con su teatro- Los chicos pensaron que te estaba haciendo algo, así que se acercaron. Zayn, de muy malas pulgas por el espectáculo te dedicó un par de gritos. - Imitó.- Y ahí fue cuando Ethan... - Intentó reproducir el puñetazo, y Speedie rió cuando la morena casi cae el perder el equilibrio, seguramente yo también me hubiese reído en cualquier otra ocasión, pero la verdad es que no tenía demasiadas ganas, un día Jason casi mata al rapado y la noche anterior Ethan casi lo hace con Zayn. Solo faltaría que Guy se metiera en algún lío.

-¿Y yo que hice? 

-Volviste a la pista de baile riendo. Debió hacerte gracia la escena.

-Soy una mala persona.

-No lo eres. -Esta vez habla Speedie, que ha estado callada todo el tiempo. - No sabías lo que hacías Sky, no puedes culparte por todo.

    Me levanto con rabia, dejándolas atrás mirándome con cara interrogante. Recojo la tabla y corro de vuelta al agua, al mar, a la sal y a las olas. Todo un sinónimo de paz, al menos para mi lo es. Como estar con la cabeza en el suelo y los pies en las nubes, es como un mundo completamente a parte.

   No se cuanto tiempo he estado dentro del mar, tan solo sé que el suficiente para que el sol se esté empezando a esconder por el horizonte y se empiece a sentir una ligera brisa fría. Cuando pongo un pie sobre la orilla y miro hacia donde he dejado a mis amigas anteriormente, descubro que he debido estar más tiempo en el agua de lo que pensaba. Probablemente, demasiado desconectada del mundo, pues cuando salgo del agua me encuentro a mis amigas rodeadas por cinco chicos y muchas risas.

   Salgo, al principio parece que no se dan cuenta de que me estoy acercando pero la primera vista no podía ser otra. ¿No os lo imagináis? Sus ojos color chocolate me recorrían de arriba a abajo, sin nada de disimulo mientras sonreía de medio lado y gesticulaba un 'Hola, pequeña' con los labios. un gesto casi imperceptible para los demás, demasiado obvio para mi, por lo que aparté mi vista de él con resignación. ¿En serio me había sentido mal por ese tipo? Pues puedo asegurar que ese remordimiento ha desaparecido completamente de mi ser.

-Ah, ho.. - No le dejo terminar, pues estiro mi toalla para secarme y el que estaba sentado en ella cae de espaldas.

-Hola rulos.- Le sonrío burlona, mientras el se queja. - Tienes un poco de arena en el pelo.

-¿Por qué será? - Ríe irónico mientras se sacude los restos de arena.

-Hola a todos. - Esta vez me dirijo a los demás.

-Hola. -Responden casi al unísono, lo cual me resulta gracioso.

-¿Ya te has descargado? - Pregunta Sea haciendo una mueca, a lo que yo tan solo le dirijo una mirada enfadada, a veces me pone de los nervios.- Vale, no he dicho nada.

-Mejor.

-¡Que carácter! - Ríe el moreno de ojos azules, Louis, creo. Yo tan solo le dedico una pequeña sonrisa y me siento al lado del de rizos.

-No te haces unan idea. - Dice Sea.

-Porque aun no la conocéis enfadada. - Añade Speedie.

-Es como un perro rabioso.

-Además es molesta.

-Y desagradable.

-Pesada.

-Antipática.

-Odiosa.

-Mala.

-Tonta.

-Sí, todo eso y más, pero aun así la queremos. - Finaliza Speedie, mientras los chicos ríen a carcajadas y yo las miro con cara asombrada.

-No soy nada de eso. -Me defiendo, casi gruñendo.

-Si lo eres, y eso solo cuando estás enfadada. - Añade Sea. - ¿Quieres que continuemos?

-No, no hace falta. -Suelto una risita.

-Olvidaba decir que es bipolar.

-Orgullosa.

-Celosa.

-Cabrona.

-Y cabezota. 

-¡YA VALE! - grito, casi deseperada, me están haciendo ver como una verdadera desquiciada. - Vosotras sois exactamente iguales a mi.

-No, tú nos superas. - Ríe Sea junto con el resto de los allí presentes. Harry se ha caído hacia atrás de tanta risa, volviéndose a llenar de arena. Liam y Louis se dan pequeños golpes como si intentaran sacar la risa por otra parte de su cuerpo, mientras que Niall y Zayn se tambalean cogiéndose la barriga de tanto reír. Y como no, mis amigas que me miran con unan expresión triunfante. - Pero aun así, tienes sus cosas buenas. - Añade cuando consigue tranquilizarse un poco.

-¿Esas no las decís? - Pregunto de mala gana.

-No. -Ríe Speedie de nuevo. - Esas ya las descubrirán ellos mismos.

-Eso espero. - Dice Niall incorporándose y quedando sentado nuevamente.

     Ese comentario me hace sonreír de nuevo, me ha parecido muy tierno por su parte. Parece que veremos a estos chicos muy a menudo a partir de ahora, y en parte no me parece una mala idea. Excepto por el echo de.. ahí está de nuevo, mirándome fijamente a los ojos, con esas sonrisa torcida y ese gesto de superioridad en su cara. Zayn, quien sino.

-Chicos, es tarde, deberíamos irnos. - Dice Liam, que parece ser el más sensato. 

    Alzo la cabeza y compruebo que tiene razón, el sol casi se ha escondido dejando el cielo de un color azul oscuro en la zona más lejana a este, y una pequeña zona anaranjada que indica el final del día.

Llego tarde a cenar, de nuevo.

-Tiene razón. -Secundo sus palabras. - Yo también me tengo que ir. 

-Nosotras igual. -Apoyan Sea y Speedie imitando mi gesto de ponerme de pie.

-Adiós chicas. 

     Se despiden de nosotras con un pequeño y tímido abrazo, cosa que entiendo, aun no hay demasiada confianza. Recogemos nuestras cosas y los vemos alejarse en dirección opuesta a la nuestra, saludándonos con la mano y haciendo gestos extraños hasta que desaparecen de nuestro campo de visión.

domingo, 6 de enero de 2013

Ala.

   De nuevo me ha despertado Leyla, tendré que tomar medidas para que esto no se convierta en una costumbre, pero por esta vez lo dejo pasar ya que ha evitado que llegue tarde. Aunque en realidad no sería la primera vez que me duermo, se podría decir que lo de la puntualidad no es mi fuerte. Por eso ahora mismo me encuentro en esta extraña situación, dando pequeños saltos por toda la habitación mientras me pongo los pantalones y recojo un poco lo que encuentro a mi paso. No entiendo porque ese afán que tiene la gente de esta casa por tenerlo todo ordenado, pues yo siempre digo que mi cuarto no está desordenado, sino que las cosas están colocadas estrategicamente a mi gusto.

   Me miro al espejo, sonriendo por lo que veo. Llevo unas shorts vaqueros bastante claros, y una camiseta con estampado azteca, bastante ancha, por encima del ombligo. Me recojo el pelo en una coleta alta bastante descuidada. ¿Sabéis ese estilo de pelo que se lleva tanto, el del Degradado Californiano? Pues digamos que mi pelo es así desde siempre, es el efecto del agua sobre las puntas del cabello. Un último vistazo y todo prefecto. Meto en la mi vieja mochila un par de libros antes de salir de la habitación.

-Buenos días.- Saludo al entrar en la cocina.

-Buenos días querida.- Saluda mi nana, ya que no hay nadie más.- ¿No te quedas a desayunar?

-No, lo siento Lina, tengo prisa.- Salgo por la puerta, pero una pregunta me ronda la cabeza.- ¿Donde está Ty?

-Tu hermano ha salido muy temprano esta mañana, creo que iba a correr.

    ¿Correr? Ese perezoso no se levantaría antes del mediodía para ir a comer, ni ahora nunca. Salgo por la puerta de atrás de la cocina, desapareciendo completamente. Una vez fuera miro la calle, casi desierta, como de costumbre. Tan solo diviso a dos personas mayores que caminan por la acera dando un paseo. Sonrío ante la tranquilidad y me pongo a caminar poniéndome los auriculares. Play. Suena American Idiot de Green Day, y lo más probable es que durante todo el camino se repitan las canciones de los mismos cuatro grupos. Green Day, Sum 41, Simple Plan y sin olvidarnos de Coldplay.

   Llevo como cinco minutos andando, voy comiéndome tranquilamente la manzana que he conseguido robar de la encimera antes de salir de casa. Cuando voy a darle otro mordisco un molesto pitido me asusta y hace que la tire al suelo. Giro la cabeza, encontrándome con un Jeep con aspecto de nuevo, aun así me cuesta un poco reconocer al conductor. Pero solo hasta que se quita las gafas y le veo los ojos.

-¿Ese era mi único desayuno sabes? -Digo molesta.

-Lo siento.- Mentira, se está riendo. - ¿Te llevo?

-Claro.. - ¿No me odiaba? No entiendo nada. - Zayn, ¿Verdad?

    Subo al coche y le veo sonreír de lado. En verdad no sé porque lo he hecho, tan solo sé que me he ahorrado los quince minutos que me quedan hasta el instituto, y eso es un punto para mi. Durante unos pocos segundos me pierdo observando como conduce, intentando descifrar el porqué de ese cambio de actitud, pero no le encuentro ningún sentido. El que me descubra mirándole hace que aparte la mirada, y su pregunta sobre a donde nos dirigimos me devuelve a la realidad.

-Hay algo que no entiendo.. -Pregunto, ¿Tímida? Esto es más raro de lo que pensaba.- Creía que me odiabas, me mirabas con mala cara.

-¿Odiar? Lo único que tenía era cabreo. -Fija su vista en la carretera.- Pero Liam dice que no debo ser rencoroso.

-¿Cabreado? ¿Conmigo? Ahora de verdad no entiendo nada.

-De verdad no te acuerdas.. -Sacude la cabeza y se ríe de alguna especie de chiste que no entiendo.- Me metiste en una pelea, pequeña.

-Te equivocas de persona.

-Lo dudo, por tu culpa me dejaron la cara marcada el sábado.

     Ah, con razón, el sábado tuvimos esa fiesta en la playa, pero no recuerdo absolutamente nada. Cada vez que intento recordar mi cabeza se pierde en el momento en que dejo de bailar con Ethan y me dirijo a la playa. Y ya está, ahí acaba todo  hasta que la pequeña me despierta al día siguiente en mi cama. 

   Ahora que me fijo bien en él, si que tiene el ojo derecho un poco hinchado, pero no morado, por eso pasa desapercibido. Y en su antebrazo izquierdo tiene un par de moratones bastante feos, ¿como no me di cuenta antes? Fácil, no tenía por que fijarme. Le miro, pidiéndole perdón y por un momento nuestras miradas se encuentran. Sus ojos se ven negros, o color chocolate según la luz que el sol ejerza sobre ellos. Terminan en unas finas y largas pestañas que parecen desaparecer según como las mires, es extraño, y por un momento una especie de descarga eléctrica me recorre la columna vertebral, como un escalofrío.

-Hemos llegado, pequeña.-Dice aparcando el coche en la acera de enfrente y mirándome fijamente.

-No hagas eso. -Añado molesta, bajándome y cerrando la puerta.

-¿El qué?

-Llamarme pequeña y mirarme de esa forma, pensando que todo el mundo va a caer rendido a tus pies.

    Pongo rumbo hacía el centro, cruzo la carretera viendo como arranca el Jeep con una sonrisa maliciosa y se va de vuelta a donde sea que tenga que ir. Pero no sin antes pasar por mi lado.

-Adiós pequeña.- Lo ha vuelto a hacer.

-Arrogante.

    Lo veo desaparecer de mi vista, y me saluda con la mano a lo lejos, recibiendo un 'amistoso' saludo de mi dedo corazón. Me olvido de él, o al menos lo intento y me dirijo hacía la entrada, prácticamente no hay nadie, pues, como he dicho anteriormente, suelo llegar tarde. En el justo instante en el que cruzo las puertas del aula, disculpándome por la tardanza y sentándome en mi lugar correspondiente, una pregunta asalta mi cerebro. ¿Cual fue el motivo de esa pelea? o peor, ¿Con quién?

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*Ala: Carretera.



martes, 1 de enero de 2013

Wailuku.

   Jason continua riendo como un poseso por la graciosa caída de aquel chico. Ahora les veo a los tres salir del agua satisfechos con su azaña te tumbar al novato, se acercan a donde están los demás, dejando caer las tablas sobre la blanca arena. Miro a Harry con expresión de burla para darle a entender que me refería a eso cuando decía que sus amigos tendrían problemas, vale, puede que sea un poco exagerada. Al levantar la vista esperando encontrar su mirada verde serena, me encuentro con que tiene la vista perdida en el horizonte y con expresión preocupada. Vuelvo mi vista al mar y lo comprendo todo, la tabla ha salido disparada y su compañero lleva demasiado tiempo hundido en el agua.

   Sin pensarlo dos veces corro hacia la orilla, me descalzo y me quito el vestido mientras sumergo los pies en el mar. Me lanzo de cabeza, rompiendo una ola mientras empiezo a nadar cada vez más profundo. Me escuecen un poco los ojos por la sal, pero consigo divisar al rapado enredado en un pequeño torbellino submarino. Buceo un poco más y lo alcanzo, para después sacarlo a la superficie de un tirón. Se me queda mirando por un segundo, mientras toma una gigantesca bocanada de aire y me lo agradece con la mirada. Lo cojo por su torso desnudo, mientras que él pasa su brazo por mi cuello, ayudándonos a nadar mutuamente. En pocos minutos llegamos a la orilla y le tumbo boca arriba en la arena, haciendo que esta se pegue a su cuerpo.

-¿Estás bien?

-Si, supongo. -Se le dificulta la respiración por el esfuerzo.- Gracias..

-Skyler, me llamo Skyler.

-Gracias Skyler. -Sonríe de medio lado y me alza la mano derecha a modo de saludo formal.- Soy Liam.

-Me parece que alguien quiere hablar contigo.- Susurro refiriéndome a sus amigos y al otro moreno que ha salido del agua detrás de nosotros.- Nos vemos.

    Tras un simple asentimiento por su parte me levanto, quitándome los restos de arena de las rodillas y recogiendo mis chanclas junto con el vestido. Camino de nuevo, al tiempo que me despido con la mano de Harry y vuelvo con mis amigos, que me miran con expresión de asombro, al igual que de preocupación. Antes de que pueda llegar hasta donde están sentados, Tyler y Jason se levantan acercándose a mi rápidamente.

-¿Estás bien?- Preguntan los dos al mismo tiempo.

-Perfectente.- respondo fría- Deberiais preocuparos por él, no por mi.

-Ha sido un accidente. - Dice Jason.

-¿Qué? Estoy esperando que vayas a disculparte.

-Pero...

-¡Ahora!

- Voy.

    Tras verle ir hacia allí refunfuñando, enfoco mi mirada en mi hermano. Su mirada de preocupación ha desaparecido sustutuïda por una de enfado. Sé lo que viene ahora, nada bueno. Pero él mejor que nadie debería entender que no podía dejar a ese chico a su suerte, no me lo hubiera perdonado, como él no se perdona a si mismo.
Agacho la cabeza, esperando la regañina por mi acto hecho sin pensar, pero el lugar de ello me encuentro con unos fuertes brazos abrazádome y acomodando su cabeza sobre la mía.

-No vuelvas a lanzarte así al mar sin pensar.- murmura en mi oído. - Podría haberte pasado algo.

-Estaba en mis manos salvarle, Ty. Tu mismo lo hubieras echo por Kane si hubiera estado en tu mano.

-Ariad..

-Skyler.

-Skyler. -Bufa. - ¿Por que? Me gusta tu nombre.

-¿Vamos a por algo de comida?- Sea interrumpe mi respuesta mientras se frota el estómago.

-Claro.

-Id vosotras, yo me quedo con los chicos.

     Las dos corren hacia mi, cogiéndome por los brazos y arrastrándone prácticamente hasta el chiringuito que se encuentra en la zona Oeste de la pequeña playa, justo delante de la concentración de palmeras que nos separa de la playa siguiente. Es un edificio de madera, con un toldo blanco y taburetes del mismo color. Cuyos taburetes están ocupados por caras que empiezan a hacérseme conocidas.

-Hola chicos. -Saludo de nuevo a todos, ellos me sonríen.- ¿Estás mejor? - Esta vez me dirijo a Liam.

-Mucho mejor, y gracias de nuevo.

-No hay porque darlas.

-Skyler, ¿papas o fritos? - Oígo un gritito de Speedie detrás de mi, procedente de la barra.

-Chicos, estas son Sea y Speedie. - Señalo a cada una respectivamente.- Ellos son Harry, Niall, Liam, Zayn y..

-Louis, Louis Tomlinson. -Se presenta él mismo.

-Un gusto. -Respondemos todos casi al mismo tiempo, estallando en carcajadas poco después.

   Tras esto la pasamos hablando un rato sobre muchas trivialidades, de donde eran, de donde eramos. El tiempo en Inglaterra y el tiempo en Hawaii. Sin olvidar el tema del surf. Mientras hablamos veo como mi amiga morena se muerde el labio mirando a Styles. No, no, no, con lo poco que conozco a ese chico ya voy dándome cuenta de como es, exactende igual que Sea. Eso si que sería una combinación explosiva de veras. De otra cosa que me doy cuenta es de las repetidas miradas de odio que recibo de cierto moreno de ojos color chocolate, cada vez que hablo. Intento con todas mis fuerzas no mirarle fijamente, pero me resulta casi imposible, pues la curiosidad por su comportamiento invade cada uno de mis sentidos.

   Después de unos pocos minutos nos despedimos de ellos, y les oigo murmurar a nuestras espaldas mientras nos alejamos. Pues parece ser que están sorprendidos por alguna cosa que mi corta mente no puede comprender, almenos todavía.

-¡Chicas! - Escucho, viendo al rulos correr hacia nosotras.- ¿Nos veremos mañana?

-Por la tarde, puede. - Responde Sea mirándole directamente a los ojos por un largo tiempo.

-Hasta mañana, rulos. -Interrumpo la escena.- ¿Puedo llamarte rulos?

-Claro preciosa.

    Nos guiña un ojo y lo veo desaparecer con los demás hacia donde tan solo ellos saben. La tres sonreímos cómplices, sonrisas que termina en unas estruendosas risotadas al darnos cuenta de que finalmente no hemos comprado nada de comida. Mejor dejamos el tema aparte, cogemos las tablas y nos metemos en una carrera al mar, a cabalgar las olas.