Me miro al espejo, sonriendo por lo que veo. Llevo unas shorts vaqueros bastante claros, y una camiseta con estampado azteca, bastante ancha, por encima del ombligo. Me recojo el pelo en una coleta alta bastante descuidada. ¿Sabéis ese estilo de pelo que se lleva tanto, el del Degradado Californiano? Pues digamos que mi pelo es así desde siempre, es el efecto del agua sobre las puntas del cabello. Un último vistazo y todo prefecto. Meto en la mi vieja mochila un par de libros antes de salir de la habitación.
-Buenos días.- Saludo al entrar en la cocina.
-Buenos días querida.- Saluda mi nana, ya que no hay nadie más.- ¿No te quedas a desayunar?
-No, lo siento Lina, tengo prisa.- Salgo por la puerta, pero una pregunta me ronda la cabeza.- ¿Donde está Ty?
-Tu hermano ha salido muy temprano esta mañana, creo que iba a correr.
¿Correr? Ese perezoso no se levantaría antes del mediodía para ir a comer, ni ahora nunca. Salgo por la puerta de atrás de la cocina, desapareciendo completamente. Una vez fuera miro la calle, casi desierta, como de costumbre. Tan solo diviso a dos personas mayores que caminan por la acera dando un paseo. Sonrío ante la tranquilidad y me pongo a caminar poniéndome los auriculares. Play. Suena American Idiot de Green Day, y lo más probable es que durante todo el camino se repitan las canciones de los mismos cuatro grupos. Green Day, Sum 41, Simple Plan y sin olvidarnos de Coldplay.
Llevo como cinco minutos andando, voy comiéndome tranquilamente la manzana que he conseguido robar de la encimera antes de salir de casa. Cuando voy a darle otro mordisco un molesto pitido me asusta y hace que la tire al suelo. Giro la cabeza, encontrándome con un Jeep con aspecto de nuevo, aun así me cuesta un poco reconocer al conductor. Pero solo hasta que se quita las gafas y le veo los ojos.
-¿Ese era mi único desayuno sabes? -Digo molesta.
-Lo siento.- Mentira, se está riendo. - ¿Te llevo?
-Claro.. - ¿No me odiaba? No entiendo nada. - Zayn, ¿Verdad?
Subo al coche y le veo sonreír de lado. En verdad no sé porque lo he hecho, tan solo sé que me he ahorrado los quince minutos que me quedan hasta el instituto, y eso es un punto para mi. Durante unos pocos segundos me pierdo observando como conduce, intentando descifrar el porqué de ese cambio de actitud, pero no le encuentro ningún sentido. El que me descubra mirándole hace que aparte la mirada, y su pregunta sobre a donde nos dirigimos me devuelve a la realidad.
-Hay algo que no entiendo.. -Pregunto, ¿Tímida? Esto es más raro de lo que pensaba.- Creía que me odiabas, me mirabas con mala cara.
-¿Odiar? Lo único que tenía era cabreo. -Fija su vista en la carretera.- Pero Liam dice que no debo ser rencoroso.
-¿Cabreado? ¿Conmigo? Ahora de verdad no entiendo nada.
-De verdad no te acuerdas.. -Sacude la cabeza y se ríe de alguna especie de chiste que no entiendo.- Me metiste en una pelea, pequeña.
-Te equivocas de persona.
-Lo dudo, por tu culpa me dejaron la cara marcada el sábado.
Ah, con razón, el sábado tuvimos esa fiesta en la playa, pero no recuerdo absolutamente nada. Cada vez que intento recordar mi cabeza se pierde en el momento en que dejo de bailar con Ethan y me dirijo a la playa. Y ya está, ahí acaba todo hasta que la pequeña me despierta al día siguiente en mi cama.
Ahora que me fijo bien en él, si que tiene el ojo derecho un poco hinchado, pero no morado, por eso pasa desapercibido. Y en su antebrazo izquierdo tiene un par de moratones bastante feos, ¿como no me di cuenta antes? Fácil, no tenía por que fijarme. Le miro, pidiéndole perdón y por un momento nuestras miradas se encuentran. Sus ojos se ven negros, o color chocolate según la luz que el sol ejerza sobre ellos. Terminan en unas finas y largas pestañas que parecen desaparecer según como las mires, es extraño, y por un momento una especie de descarga eléctrica me recorre la columna vertebral, como un escalofrío.
-Hemos llegado, pequeña.-Dice aparcando el coche en la acera de enfrente y mirándome fijamente.
-No hagas eso. -Añado molesta, bajándome y cerrando la puerta.
-¿El qué?
-Llamarme pequeña y mirarme de esa forma, pensando que todo el mundo va a caer rendido a tus pies.
Pongo rumbo hacía el centro, cruzo la carretera viendo como arranca el Jeep con una sonrisa maliciosa y se va de vuelta a donde sea que tenga que ir. Pero no sin antes pasar por mi lado.
-Adiós pequeña.- Lo ha vuelto a hacer.
-Arrogante.
Lo veo desaparecer de mi vista, y me saluda con la mano a lo lejos, recibiendo un 'amistoso' saludo de mi dedo corazón. Me olvido de él, o al menos lo intento y me dirijo hacía la entrada, prácticamente no hay nadie, pues, como he dicho anteriormente, suelo llegar tarde. En el justo instante en el que cruzo las puertas del aula, disculpándome por la tardanza y sentándome en mi lugar correspondiente, una pregunta asalta mi cerebro. ¿Cual fue el motivo de esa pelea? o peor, ¿Con quién?
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-Buenos días.- Saludo al entrar en la cocina.
-Buenos días querida.- Saluda mi nana, ya que no hay nadie más.- ¿No te quedas a desayunar?
-No, lo siento Lina, tengo prisa.- Salgo por la puerta, pero una pregunta me ronda la cabeza.- ¿Donde está Ty?
-Tu hermano ha salido muy temprano esta mañana, creo que iba a correr.
¿Correr? Ese perezoso no se levantaría antes del mediodía para ir a comer, ni ahora nunca. Salgo por la puerta de atrás de la cocina, desapareciendo completamente. Una vez fuera miro la calle, casi desierta, como de costumbre. Tan solo diviso a dos personas mayores que caminan por la acera dando un paseo. Sonrío ante la tranquilidad y me pongo a caminar poniéndome los auriculares. Play. Suena American Idiot de Green Day, y lo más probable es que durante todo el camino se repitan las canciones de los mismos cuatro grupos. Green Day, Sum 41, Simple Plan y sin olvidarnos de Coldplay.
Llevo como cinco minutos andando, voy comiéndome tranquilamente la manzana que he conseguido robar de la encimera antes de salir de casa. Cuando voy a darle otro mordisco un molesto pitido me asusta y hace que la tire al suelo. Giro la cabeza, encontrándome con un Jeep con aspecto de nuevo, aun así me cuesta un poco reconocer al conductor. Pero solo hasta que se quita las gafas y le veo los ojos.
-¿Ese era mi único desayuno sabes? -Digo molesta.
-Lo siento.- Mentira, se está riendo. - ¿Te llevo?
-Claro.. - ¿No me odiaba? No entiendo nada. - Zayn, ¿Verdad?
Subo al coche y le veo sonreír de lado. En verdad no sé porque lo he hecho, tan solo sé que me he ahorrado los quince minutos que me quedan hasta el instituto, y eso es un punto para mi. Durante unos pocos segundos me pierdo observando como conduce, intentando descifrar el porqué de ese cambio de actitud, pero no le encuentro ningún sentido. El que me descubra mirándole hace que aparte la mirada, y su pregunta sobre a donde nos dirigimos me devuelve a la realidad.
-Hay algo que no entiendo.. -Pregunto, ¿Tímida? Esto es más raro de lo que pensaba.- Creía que me odiabas, me mirabas con mala cara.
-¿Odiar? Lo único que tenía era cabreo. -Fija su vista en la carretera.- Pero Liam dice que no debo ser rencoroso.
-¿Cabreado? ¿Conmigo? Ahora de verdad no entiendo nada.
-De verdad no te acuerdas.. -Sacude la cabeza y se ríe de alguna especie de chiste que no entiendo.- Me metiste en una pelea, pequeña.
-Te equivocas de persona.
-Lo dudo, por tu culpa me dejaron la cara marcada el sábado.
Ah, con razón, el sábado tuvimos esa fiesta en la playa, pero no recuerdo absolutamente nada. Cada vez que intento recordar mi cabeza se pierde en el momento en que dejo de bailar con Ethan y me dirijo a la playa. Y ya está, ahí acaba todo hasta que la pequeña me despierta al día siguiente en mi cama.
Ahora que me fijo bien en él, si que tiene el ojo derecho un poco hinchado, pero no morado, por eso pasa desapercibido. Y en su antebrazo izquierdo tiene un par de moratones bastante feos, ¿como no me di cuenta antes? Fácil, no tenía por que fijarme. Le miro, pidiéndole perdón y por un momento nuestras miradas se encuentran. Sus ojos se ven negros, o color chocolate según la luz que el sol ejerza sobre ellos. Terminan en unas finas y largas pestañas que parecen desaparecer según como las mires, es extraño, y por un momento una especie de descarga eléctrica me recorre la columna vertebral, como un escalofrío.
-Hemos llegado, pequeña.-Dice aparcando el coche en la acera de enfrente y mirándome fijamente.
-No hagas eso. -Añado molesta, bajándome y cerrando la puerta.
-¿El qué?
-Llamarme pequeña y mirarme de esa forma, pensando que todo el mundo va a caer rendido a tus pies.
Pongo rumbo hacía el centro, cruzo la carretera viendo como arranca el Jeep con una sonrisa maliciosa y se va de vuelta a donde sea que tenga que ir. Pero no sin antes pasar por mi lado.
-Adiós pequeña.- Lo ha vuelto a hacer.
-Arrogante.
Lo veo desaparecer de mi vista, y me saluda con la mano a lo lejos, recibiendo un 'amistoso' saludo de mi dedo corazón. Me olvido de él, o al menos lo intento y me dirijo hacía la entrada, prácticamente no hay nadie, pues, como he dicho anteriormente, suelo llegar tarde. En el justo instante en el que cruzo las puertas del aula, disculpándome por la tardanza y sentándome en mi lugar correspondiente, una pregunta asalta mi cerebro. ¿Cual fue el motivo de esa pelea? o peor, ¿Con quién?
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*Ala: Carretera.
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