miércoles, 3 de abril de 2013

Lohi

-¡Me vas a tirar! - Y de nuevo miles de risas.

    Harry me lleva cargada a su espalda, y cada vez que puede da saltos o se desequilibra para meterme miedo. Creo que lo está consiguiendo, aunque las carcajadas no cesan. Estamos llegando al hotel donde se hospedan los chicos, ya que se le ha ocurrido venir a recogerme antes de la fiesta y estar con ellos un rato en el hotel. Dado que él tenía mi vestido en su coche, tampoco he tenido mucha elección.

-Llegamos. - Anuncia bajándome y entrando al recibidor.

      Sonrío casi imperceptiblemente, menos aun para él que le esta coqueteando a la secretaria. Más bien, él le habla y ella lo mira como si se lo fuera a comer. ¡Por dios! Un poco de dignidad. Pongo cara seria y me acerco a la recepción. Es hora de jugar un poquito.

-Usted debería estar haciendo su trabajo, no ligando con clientes, ¿No cree? -Digo con toda la seriedad que puedo, pero ella no aparta su mirada del rulos.

-¿Y quién te crees que eres para decirme lo que debo hacer? -Ahora si levanta la cara, y su misma expresión se transforma de asombro a algo parecido al pánico. - Lo siento señorita, ¿La misma habitación de siempre?

-No, estaré en la habitación del señor Styles.

-Por supuesto. -Agacha la mirada.- Siento mi comportamiento.

    Agarro a Harry por el brazo y prácticamente lo arrastro hasta la zona de los ascensores y empiezo a reír sin control. Él me mira sorprendido, aparentemente sin comprender nada de nada. Pulsa el botón para llamar al ascensor y se queda ahí, mirándome.

-¿Por que te tenía miedo? -Pregunta. Hago un movimiento de cabeza, mientras me recompongo del ataque de risa y él gira su mirada en esa dirección, donde se aprecia una pequeña placa donde pone Industrias Ross. S.A - Le has dado un susto de muerte. -Dice serio.

-Lo siento. -Aparto la mirada.

-¿Que dices? ¡Me encantas! -Esta vez es él el que se une a mis risas, alborotándome el pelo y entrando en el ascensor. - Así que tienes una habitación habitual, ¿eh? -Dice insinuante, acercándose peligrosamente, pegándome a la pared.- ¿Se puede saber para qué?

-No. 

-Que pena.- Se ríe y me pasa el brazo por los hombros.- Algún día lo averiguaré, tal vez lo descubramos juntos. - Dice alzando las cejas y riendo.

-Sigue soñando, creído.

     Llegamos al ático, donde están las mejores habitaciones de todo el hotel. Harry saca la llave de dentro de su cartera y abre la puerta. Lo sigo, en silencio hasta el salón donde se encuentra Liam todo desparramado sobre el sofá, con el móvil en una mano y el mando de la televisión en otro. Me acerco a él por detrás y le tapo los ojos. Da un salto tan grande que casi se cae del sofá, y de nuevo, no puedo evitar prorrumpir en carcajadas mientras el rulos mira la escena divertido.

-Casi me da un ataque al corazón. -Dice frotándose el pecho.

-No seas exagerado. -Nos sonreímos y de un salto caigo al sofá, sentada a su lado.- ¿Y los demás?

-Niall está en la cocina, y Louis y Zayn.. bueno, creo que han salido.

-Tu vestido está encima de la cama, en la puerta de la derecha. -Interrumpió Harry señalando la habitación y sonriendo.- si quieres cambiarte ya, claro..

-¿Puedo darme una ducha primero?

-Si, deberías, porque desprendes un olor.. -Dijo Niall apareciendo.- Sabemos que hace años que no te duchas, pero al menos podrías utilizar un poco de desodorante.

-Oh, cállate duende. 

    Le saco la lengua y me meto a la habitación que me ha señalado Styles, dejándolos a los tres hablando de no se qué cosas en el sofá del salón.


   No me ha sido difícil encontrar el baño de la habitación, la distribución es casi la misma que la del resto de habitaciones que conozco de este hotel. Me meto en el baño, y poco a poco, prenda por prenda me quito la ropa y la ropa interior. Enciendo la música del móvil, suena Just the way you are de Bruno Mars, me meto bajo el relajante chorro de la ducha. 

    No se cuanto tiempo llevo aquí dentro, pero supongo que un rato largo, normalmente pierdo la noción del tiempo pensando en mis cosas, solo que esta vez 'mis cosas' tienen nombre y apellido. Salgo y me envuelvo con una toalla roja que hay sobre una pila de toallas. Me seco un poco el pelo y me vuelvo envolver. 

    Tras unos segundos meditando la idea, decido salir del baño para vestirme, el vapor del agua me esta matando de calor. Además, los demás están en el salón, así que no hay problema con salir a la habitación. Cogo mi ropa y salgo del cuarto de baño. Voy de espaldas, por lo que en un principio no noté esos ojos que estaban clavados en mi con cara de asombro desde la cama. 

-¡Ah! Definitivamente tengo razón, ¡me estás acosando! -Grita Zayn mirándome descaradamente. 

-Pensaba que no había nadie. -Lo fulmino con la mirada.- ¡No mires!

-Ay, venga, ni que me tentaras. No eres para tanto, pequeña. -Ahí está esa cara de arrogante, con ese estúpido mote. 

-Pues como no te gusto nada, no pasará nada si hago esto...

   Dejo que la toalla cayera al suelo. No fui tan tonta de no ponerme la ropa interior antes de salir. Un conjunto blanco de encaje, agradezco enormemente la maravillosa idea que he tenido esta mañana de ponérmelo.

-No, no me molesta- tartamudea.

    Entonces con paso lento me voy acercando a él, que está sobre una de las tres camas, con una revista en la mano. Me muero el labio y lo miro fijamente, observando como se pone cada vez más nervioso. Si me lo llego a pensar dos veces, no estaría haciendo esto, pero es demasiado tarde para echarme atrás, y no me perdería su cara por nada del mundo. 

   Me acerco a él despacio, gateando por encima de la cama y le doy pequeños besos en el cuello. Él pasa sus manos por mi cuello. Río. Río y me aparto de él. 

-No quieras lo que no puedes tener. 

-¿Por que has echo eso?- pregunta entre confuso y enfadado por haberlo dejado en ese estado.

-No me gustan las mentiras.- Digo cogiendo el vestido y entrando de nuevo en el baño.- Ni que me llamen pequeña.

     Cierro la puerta después de oírlo refunfuñar y maldecir un par de veces mientras sonrío para mi misma. Supongo que debería empezar a prepararme si quiero estar lista a tiempo. Primero me maquillo, no demasiado, delineador negro al rededor de los ojos, me encanta el efecto que produce, y un poco de base, colorete, y pintalabios rojo fuego, como el color del vestido. 

    Saco el vestido de su bolsa y me embobo mirándolo. Me imagino a mi madre con su tremenda sonrisa perfecta, su pelo oscuro como el de Ty y su piel bronceada como la mía. Llegando a una de esas cenas con papá del brazo, y luciendo este precioso vestido. Con es olor suyo tan peculiar de arena y perfume caro, que tan solo podía ser embriagador en ella. Despejo la mirada, sé que sino me voy a poner a llorar. Miro hacia el techo con los ojos bien abiertos en un intento de que se me sequen los ojos, y la humedad que se estaba acumulando en ellos desaparezca.

    Sonrío al espejo, todo está bien, o al menos es lo que me repito todos los días a mi misma en un intento de autoconvencerme. Le hago pequeños bucles a mi pelo cobrizo y lo echo todo sobre mi hombro izquierdo, sosteniéndolo con unas cuantas horquillas. Me pongo el brazalete, los pendientes y algún que otro anillo que llevaba en la misma bolsa. Me calzo los zapatos color dorado, a conjunto con los complementos y voilà.

-Estoy lista. -Digo guardando mi móvil y las llaves en el sujetador. Si, es un poco vulgar, pero no se me ocurrió coger un pequeño bolso. Al principio todos hacen cara de fastidio, sin voltear, tampoco he tardado tanto, creo. Ellos ya están todos vestidos con sus respectivos trajes y repartidos por el salón. - Lo siento, la puntualidad no es lo mío.

-¿No nos diga.. -Louis se da la vuelta y su expresión cambia al verme. -WOW.

-Vaya, - La cara de Niall refleja el mismo asombro que la de Louis.- Estás..

-.. Impresionante. -Harry me guiña un ojo.

-Coincido. -Dice Liam, ninguno aparta la vista de mi persona, y eso está empezando a incomodarme un poco.

-¿Nos vamos? -Ahí está el, de pie apoyado en el marco de la puerta. Viéndolo así, con aspecto relajado, su pelo perfectamente peinado y en ese traje negro no sabría encontrar nada que lo diferenciara de un modelo.

     Mi mirada se encuentran con sus ojos chocolate, que me observan atentamente y su mirada se vuelve negra. Esta vez es él el que se muerde el labio, y no se si me van a fallar las piernas, en este momento en lo único que puedo pensar es  en volver a llenar de besos su cuello como hace tan solo un rato.

-S-Si.. -tartamudeo.-  O llegaremos tarde.

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